martes, 8 de abril de 2014

Glazz: "The Jamming Sessions-Take 2" (Glazz,2014)


La banda gaditana Glazz vuelve al ataque, y lo hace de una manera realmente contundente con una nueva entrega de música improvisada, bajo el nombre de “The Jamming Sessions-Take 2”. Si en el primer volumen, editado en 2012, ya podíamos comprobar la imaginación y la compenetración de estos tres músicos a la hora de afrontar un reto como el que supone hacer música sin planificación previa, en “Take 2” esta capacidad de la que hacen gala es casi increíble. Cuando miramos las fotos interiores del libreto del Cd, tenemos que acordarnos irremediablemente del mítico concierto de Pink Floyd en la ruinas de Pompeya en octubre de 1971, y es que José Recacha (guitarra,teclados y sitar eléctrico), Nelo Escortell (bajo y teclados) y Javi Ruibal (batería y percusión) cogieron sus instrumentos  un 19 de julio de 2013 y se fueron a las ruinas romanas de Baelo Claudia en Tarifa, Cádiz, supongo que un calor insoportable, y una vez allí, se pusieron a improvisar.  Si hay un término que puede utilizarse para estas dos grabaciones, separadas por 42 años, es “Libertad”. Libertad creativa, libertad vital, un espíritu viajero que fluye entre estilos y épocas diferentes. En “Take 2” encontramos ecos psicodélicos de finales de los ’60, ritmos étnicos, aires progresivos, trances espaciales propios del Kraut Rock de los ’70, todo envuelto con una esencia profundamente rockera, mucho más de la que planea por los discos de estudio de este impresionante trío.


El proceso fue sencillo. Más de dos horas de improvisación libre en una primera toma. Después, en el estudio, elección de 80 minutos de música, poniendo al límite la capacidad del Cd, reproducción de esas pistas, y sobre ellas, una segunda improvisación donde se grabaron nuevas percusiones, algo de sitar y mellotrón. El resultado, el mejor disco de Glazz, en mi humilde opinión.

No es fácil destacar momentos concretos en un disco de estas características, pero tras varias escuchas sí hay extractos que me han sorprendido especialmente. Un aspecto a destacar son algunas  melodías de guitarra que Recacha se saca de la manga de forma espontanea, pareciendo  fruto de la composición. Un ejemplo es la melodía de “Exile”, seguida de un solo de guitarra muy emotivo, que se convierte en épico gracias al apoyo del mellotrón. Otras muestras de este tipo de melodías son las de  “The Legion”, también de gran belleza, con un principio muy floydiano , un gran trabajo de Ruibal a la batería y la percusión y detalles de sitar, o “Idiosyncrasy” , que cierra el álbum de manera magistral.


Otro aspecto destacable es la fuerza, la energía que sentimos a través de prácticamente todo el álbum, sobre todo durante el primer acto, representado en gran medida por la profundidad de las líneas de bajo creadas por Escortell (en “Baco’s Tabern” me encanta), y su combinación con la inquieta batería de Ruibal, que aquí está mejor que nunca. Son capaces de mantener la tensión hasta el límite, para después aflojar, y crear bases perfectas para los pasajes de guitarra y teclado, jugando con los estilos, pasando de momentos “electro-analógicos espaciales” como los de “The Oracle” o “Mare Nostrum”, a otros más cercanos al jazz, como “Modern Life”, e incluso a extractos que nos recuerdan a King Crimson, como la misteriosa “Zama’s Battle”.

Son ya varios años siguiendo la trayectoria de Glazz, y es maravilloso disfrutar con cada uno de sus discos más que con el anterior. “Take 2” contiene 80 minutos de música que dan para muchas horas de disfrute. Mi especial agradecimiento a Nelo, que se molestó en explicarme los detalles de la grabación y edición del disco, y a José y Javi por los buenos momentos que nos hacen pasar con este tipo de grabaciones.

Francisco Macias

martes, 25 de febrero de 2014

Frank Zappa: "Joe's Camouflage" (Vaulternative, 2013)


Reconozco que hasta la publicación de este nuevo álbum de archivo de Zappa, no conocía la existencia de esta formación “fantasma” que sólo ensayó en algunas ocasiones en el verano de 1975, se hizo algunas fotos promocionales y desapareció.  Durante abril y mayo de 1975, Frank salió de gira junto a Captain Beefheart, Napoleon Murphy Brock, Tom y Bruce Fowler, George Duke, y dos músicos recién llegados al universo Zappa, el guitarrista y vocalista Denny Walley y el baterista Terry Bozzio (parte de estos conciertos se recogen en el álbum “Bongo Fury”, de 1975). Al terminar la gira se publica el disco “One Size Fits All” y Frank forma una nueva banda con Napoleon Murphy Brock al saxo y la voz, su viejo amigo Roy Estrada al bajo, Denny Walley, Terry Bozzio, y dos nuevos músicos, “Robert “Frogg” Camarena, a la guitarra y la voz y Novi Novog, a la viola, teclados y voz. Además, en los ensayos participó también el teclista y vocalista Andrew Lewis, otro recién llegado al mundo del Maestro. Los ensayos de esta formación son los que se recogen en “Joe’s Camouflage”, entrega número 98 del catálogo oficial de Zappa, y que supone una nueva pieza en el complejo puzzle que es la carrera discográfica del músico de Baltimore.


El disco comienza con “Phyniox ( Take 1)” (02’29), una buena pieza instrumental de guitarra que no recuerdo haber escuchado antes. Le sigue “T'Mershi Duween” (02’28) en una versión muy curiosa y muy diferente a las que estamos acostumbrados (aparecía en el segundo volumen de la serie “You Can’t Do That on Stage Anymore” o el directo “Make a Jazz Noise Here” entre otros), con una bonita combinación entre saxo y viola y cierto aire balcánico. Le sigue “Reeny Ra” (4’13), que me encanta.  La melodía central tatareada me suena mucho, pero no logro localizarla en mi cerebro, y la parte instrumental, con aires de blues, un buen solo de guitarra de Zappa y arreglos de saxo es muy bonita. Continuamos con dos extractos cortos hablados en los que podemos escuchar el ambiente en los ensayos, “Who Do You Think You Are” (1’39) y “Slack’Em All Down” (1’26), seguidos por una versión temprana de “Honey, Don’t You Want a Man Like Me” (4’16), una pieza clásica en el repertorio de Zappa durante los años venideros, y que aparece aquí como la grabación más antigua que existe del tema en su discografía oficial. Por desgracia las voces se escuchan muy poco, quedando en primer plano una bonita guitarra acústica. Continuamos con otro clásico, “The Illinois Enema Bandit” (6’27), que también está presente en su versión más antigua de las que hay registradas en la discografía de nuestro protagonista, con bonitos arreglos para viola.


El Cd sigue con un corto recordatorio a “Sleep Dirt” (1’08), pieza cuya versión conocemos había sido grabada unos meses antes, aunque no fue publicada hasta 1979 en el álbum del mismo nombre, y continúa con “Black Napkins” (8’12), otra de las composiciones más conocidas de Zappa y que también aparece en su versión más antigua (hasta el momento, la primera grabación de esta pieza que yo tenía en su discografía oficial es la que aparece en el disco de 1996 “FZ Plays FZ”, grabada en directo en noviembre de 1975). Destaca el solo de viola y los detalles de teclado.  Continuamos con la mítica “Take Your Clothes Off When You dance” (1’55), cantada, si no me equivoco por Robert Camerena, y con influencias reggae,  seguida por una conversación con el riff de “I’m the Slime” de fondo, titulada “Denny & Frogg Relate” (0’31) y otro pequeño extracto, “Choose Your Foot” (1’20). Otra rareza de este Cd es la versión de “Any Downers?” (6’11). Aunque esta pieza no apareció publicada hasta 1981 en el álbum “You Are What You Is”, en una toma grabada en el verano de 1980, el riff principal ya era utilizado por Zappa en algunos directos de 1974 y 1975, y esta es la razón por la que también aparece aquí. Es un tema repetitivo, pegadizo, con toda la banda gritando, diciendo el título, con base de teclados y con Estrada haciendo sus típicos falsetes. Para terminar, otra toma de la instrumental “Phyniox” (4’18) y una última conversación, “I Heard a Note!” (1’20).

Como conclusión, decir que está claro que este no es un disco para iniciar a alguien en la música de Zappa, sino una interesante rareza para aquellos que ya tienen toda o buena parte de su discografía y quieren ahondar en este complejo y casi inabarcable mundo.

Francisco Macias

sábado, 8 de febrero de 2014

The Soulbreaker Company: "Graceless" (Alone Records, 2014)


No es fácil acercarse al nuevo disco de una banda cuando el anterior fue excepcional. Esto me ha sucedido con el último trabajo de los vitorienses The Soulbreaker Company, “Graceless” (Alone Records, 2014). En 2010, publicaron “Itaca”, un álbum formidable que logró que el público más cercano al Rock Progresivo se interesara por ellos, resultado de una evolución hacía un sonido con gran protagonismo de los teclados, el saxo,etc…y piezas de mayor duración, pero sin perder su esencia rockera. Esto no significa que The Soulbreaker Company sea una banda de Rock Progresivo, término que curiosamente ahora se utiliza en exceso, pero sí que en su música están interiorizadas algunas influencias del género. Escuchando en profundidad “Graceless” intuyo a una formación madura, con personalidad, que ha conseguido publicar cuatro discos en diez años, y que cada uno de ellos suene distinto al anterior. Aquí no hay temas largos, no hay solos extensos, sólo rock bien hecho, buenas melodías, impresionantes capas de guitarras, teclados esquemáticos, una contundente sección rítmica y unas líneas vocales inmejorables. Todo ello sazonado con una producción exquisita, que respeta el sonido añejo de la banda, pero dotándolo de una cierta “modernidad”. Esto no resulta extraño sabiendo que ha sido Liam Watson el que ha grabado y co-producido el disco junto a la banda, en sus propios estudios de Londres, Toe Rag Studios. Amante del sonido retro y de lo analógico, Watson ha sabido captar la esencia de la música de The Soulbreaker Company y plasmarla en la grabación.

Los músicos implicados en este proyecto son los mismos que en “Itaca”:

-Daniel Triñares: Guitarras eléctricas.
-Jony Moreno: Voz y guitarras acústicas.
-Andoni Ortiz Domingo: Batería y percusión
-Jose Javier Manzanedo: Bajo
-Oscar Gil: Teclados.
-Asier Fernandez: Guitarras eléctricas.


Además, cuentan con la colaboración de Bob Loveday al violín y al violonchelo, un reputado músico de sesión que ha tocado con gente tan importante como Van Morrison, Jeff Beck o la Penguin Café Orchestra, y la vocalista Bet Mburu-Bowie a los coros.
El disco se abre con “Many So Strange”, un gran principio, con guitarras hirientes que nos recuerdan a Pink Floyd, y un sonido pesado, con una base rítmica constante, el órgano siempre presente y un cierto aire a rock alemán de los ’70, sobre todo en los fragmentos instrumentales, más espaciales. Esto, junto con una bonita línea vocal, nos adentra en el universo de “Graceless”, que continúa con “Dust from the Stars”, una pieza emotiva, donde Jony hace un gran trabajo como vocalista, arropado por las guitarras, casi oníricas, y el órgano. El estribillo es sensacional, con arreglos de cuerda y la sección rítmica dando la fuerza necesaria para crear momentos realmente intensos. Le sigue “Rain or Shine”, una composición preciosa, nostálgica, donde una simples notas de piano, y la combinación de guitarra y batería, algo bucólica, bastan para hacernos soñar, mecidos por buenos arreglos de cuerda. Totalmente diferente es “How Will We Get By”, con una cierta sonoridad “pop”, sin querer utilizar este término como algo despectivo, ni mucho menos, sino para describir una cierta ingenuidad, sobretodo en la sección rítmica y en la utilización de los coros, pero sin perder su carácter rockero. Si no recuerdo mal fue el primer tema del disco que pudo escucharse en la red, y en mi opinión, no representa demasiado bien al resto del álbum.

Con “You!” llegamos a uno de los momentos álgidos de este trabajo. Una maravillosa miniatura con una gran melodía y una sencilla pero efectiva base de piano y guitarra, que me recuerda, en ciertos momentos, a los Spirit de Randy California. El nivel se mantiene con “So Blind”, una estupenda balada cargada de sentimiento, con sonidos de guitarras ásperos y profundos, con un estribillo de una intensidad apabullante, que me trae a la memoria a los Family y a Roger Chapman, donde la voz se eleva gracias al acentuado piano, a una desgarradora guitarra y a una sólida base rítmica.  Practicamente instrumental es la siguiente pieza, “Hard and Fast”, que tiene un cierto parecido a algunos temas de los británicos East of Eden, sobre todo por la combinación del violín y la guitarra y el carácter oriental de la bonita melodía principal.  Una excelente composición que da paso a “No One is Complaining”, que tiene ciertas propiedades hipnóticas que se ven interrumpidas por fuertes interludios de guitarra, piano eléctrico y una potente batería, y que con un marcado carácter ensoñador en las partes instrumentales. Otra gran canción es “Sparrows”, que se construye sobre un pegadizo ritmo con la sección rítmica apoyada por el piano eléctrico y las guitarras, con el órgano apoyando las excepcionales partes vocales más emotivas. Mucho más directa y contundente es “1789”, con un inicio que nos recuerdan a The Doors, pero que enseguida se convierte en una intensa pieza rockera, con momentos que evocan al “Peter Gunn” de Henry Mancini y una excelente combinación de guitarras, órgano, bajo y batería.
Para terminar “Good Times”, una bonita pieza semi acústica, sobria, con un precioso final con arreglos de cuerda y coros que resulta un excelente broche final para el álbum.
En definitiva, una gran disco de rock, que también se publicará en vinilo, incluyendo dos temas más que el Cd, y cuya portada, obra de Bill Artidoto, es realmente preciosa.

Francisco Macías

martes, 26 de noviembre de 2013

Frank Zappa: "Road Tapes Venue #2/ Helsinki 1973" (2013)


La familia Zappa vuelve a sorprendernos con la segunda entrega de la serie “Road Tapes”, que en esta ocasión consiste en parte de los conciertos que Zappa y sus secuaces celebraron en Helsinki los días 23 y 24 de agosto.
Tras la experiencia con la Grand Wazoo y la Petit Wazoo, Zappa comienza una nueva gira americana en febrero de 1973 con unos nuevos Mothers, formados por Jean Luc Ponty al violín, Ian Underwood al saxo, Ruth Underwood a la percusión, Bruce Fowler al trombón, Tom Fowler al bajo, Ralph Humphrey a la batería, George Duke a los teclados y Sal Marquez a la trompeta. Durante los tres meses que estuvieron recorriendo Estados Unidos aprovecharon también para grabar parte del que sería su próximo disco de estudio “Overnite Sensation”. Tras embarcarse en junio y julio en una corta gira australiana, Sal Marquez es “invitado” a dejar la banda por motivos desconocidos, aunque podría ser por haber pedido un aumento de sueldo. Sea como sea, esta impresionante formación, sin Marquez, comienza a mediados de agosto una gira por Europa que duraría casi un mes. Es en este contexto donde se registran las actuaciones que nos ocupan en este artículo. ¿Por qué resultan tan importantes estas grabaciones?. Sencillamente, porque hasta este momento no existía prácticamente ningún disco oficial que recogiera material de esta formación en directo. El disco en estudio “Overnite Sensation” no nos muestra en su plenitud a esta banda, ya que es un álbum con temas más o menos cortos, vocales y con cierto aire “comercial”, mientras que sus actuaciones en directo estaban repletas de largos pasajes instrumentales, con formidables solos. Además, Ponty sólo estuvo con Zappa, en este periodo, durante 8 meses y es en directo donde demuestra realmente lo que hacía en esta banda. Podríamos hacernos una idea del sonido de esta formación a través del pirata oficializado en la serie “Beat the Boots”, “Piquantique” o en bootlegs como “The Mothers Down Under” (con Sal Marquez en la formación) o “Dupree’s Paradise 1973”, pero poco más (hay un pequeño extracto de “Farther O’Blivion” en el volumen sexto de la serie “You Can’t Do That on Stage Anymore”, pero está mal fechado y no es muy relevante). Con este doble Cd, por fin se hace justicia a esta banda en concreto.


Las tomas están sacadas de grabaciones hechas en dos y cuatro pistas de los dos conciertos que Zappa celebró el 23 de agosto de 1973 en el Finlandia Hall de Helsinki, y en un tercero el día siguiente en el mismo sitio. Eligiendo las partes de cada show con mejor sonido, los técnicos han creado en un doble Cd un concierto completo a partir de las tres actuaciones.
El primer Cd se abre con “Introcious” (5’18), donde Frank presenta a su banda, haciendo cada miembro una pequeña demostración. Es curioso escuchar como aquí Ian Underwood sólo toca el clarinete bajo y algo de sintetizador, cuando a lo largo de la actuación a mí me parece escuchar algo de flauta y saxo, pero puedo estar confundido. Después Zappa presenta las siguientes 8 piezas, más o menos cortas, que forman un bloque compacto impresionante.  Comienza con un extracto de “Eric Dolphy Memorial Barbecue” (1’08), unida a “Kung Fu” (1’11), que puede sonaros del disco de archivo “The Lost Episodes”(1996), y una versión temprana de “Penguin in Bondage” (4’07), diferente a la que aparece en “Roxy and Elsewhere” (1974), con un precioso piano eléctrico y arreglos para violín. Mientras estas partes han sido tomadas del tercer show que Zappa ofreció, las siguientes pertenecen al primero.  Los aires contemporáneos regresan con “Exercise #4” (1’58), que sonaba en el corte “The Uncle Meat Variations” del álbum “Uncle Meat” (1969), al que originalmente también pertenecían los siguientes temas, “Dog Breath” (1’36), “The Dog Breath Variations” (1’30) y “Uncle Meat” (2’27), melodías muy conocidas de los amantes de la música de Zappa, con mucho protagonismo, en esta ocasión, del violín y las percusiones. Para terminar el bloque, una excelente toma de “RDNZL” (6’17), muy diferente a la versión que muchos recordareis de “Studio Tan” (1978), grabada en formación de quinteto a finales de 1974. La sección rítmica es brutal, y sobre ella se desarrollan un solo de guitarra y otro de piano eléctrico realmente sobresalientes.
Volvemos al tercer show con la formidable “Montana” (7’03), única pieza de “Overnite Sensation” (1973) del directo, con Zappa en estado de gracia, seguida de un largo preludio de teclado, “Your Teeth and Your Shoulders and Sometimes Your Foot Goes Like…/Pojama Prelude (10’14), donde George Duke nos demuestra porqué Zappa decía que hacía falta dos teclistas normales para sustituirlo. Su manejo del piano, tanto eléctrico como acústico, del órgano y de los sintetizadores era magistral. Al final escuchamos la letra de “Pojama People” sobre una base de blues y jazz muy diferente a la versión de “One Size Fits All” (1975). El preludio da paso a “Dupree’s Paradise” (15’55), una obra maestra, una de las grandes piezas del Maestro, creada para esta formación (mientras aún estaba Sal Marquez en ella), y que por fin puede escucharse con calidad. Muchos recordaréis la larga versión grabada en los conciertos de Helsinki de 1974 y publicada en el segundo volumen de la serie “You Can’t Do That On Stage Anymore” (1988), pero es aquí donde podemos escucharla con los increíbles solos de violín, trombón y guitarra, y con un Ralph Humphrey que parece querer demostrarnos lo gran batería que era, aunque siempre haya quedado en un segundo plano comparado con gente como Aynsley Dunbar o Chester Thompson. Una auténtica joya que da paso a “All Skate/Dun-Dun-Dun” (14’10) subtitulada irónicamente “The Finnish Hit Single” y grabada en el primer show del día 23. Estamos ante una especie de improvisación colectiva, con partes muy experimentales, efectos sonoros del sintetizador, percusiones, toques de clarinete bajo, e interludios muy divertidos de blues y rock clásico. Además, Zappa invita al público a corear “Dun-Dun-Dun” intentando imitar a la misteriosa música que aparece en las películas de serie B cuando aparece el monstruo.


El segundo Cd se abre tres piezas muy conocidas, que muchos recordaréis de “Roxy and Elsewhere” (1974). Están grabadas durante el tercer show, y son “Village of the Sun” (5’40), “Echidna’s Arf (Of You) (4’22) y “Don’t You Ever Wash That Thing?” (9’56), las dos primeras mucho más lentas que las versiones que conocemos, y la última con bonitos arreglos para violín y buenos solos de Ponty, de Fowler, aplicando un wah wah al trombón, de Duke, al piano eléctrico y de Humphrey. Continuamos con una superviviente del repertorio de 1972, “Big Swifty” (12’58), original del álbum “Waka Jawaka” (1972), y que aquí suena impresionante. El solo de piano eléctrico es genial, el de violín alucinante, pero es que el que hace Zappa con la guitarra, apoyado por una brutal sección rítmica, es algo antológico. ¡Indescriptible!.
Sin descanso, llegamos a “Farther O’Blivion” (22’54), otra gran composición que comenzó a ser interpretada en directo por la Petit Wazoo en 1972, apareciendo en el álbum de archivo “Imaginary Diseases” (2006). Los que sólo tengáis los discos que Zappa publicó en vida, recordaréis extractos en piezas como “The Adventures of Greggery Pecchery”, “Be Bop Tango” o el que aparece bajo el mismo título, con poco más de dos minutos de duración, en "Apostrophe" (1974). Más de 20 minutos formidables, grabados tanto del segundo como del tercer show, con solos de violín, trombón, clarinete bajo, batería, fabulosos ritmos y Zappa bromeando con el público. Una de las partes más divertidas es cuando habla sobre lo que se denomina “The Hook” (“El gancho”), haciendo referencia a la parte de una canción que todo el mundo recuerda. Le dice al público que va a mostrarle esa parte pegadiza, y la banda interpreta una de esas frases musicales complejas tan propias del universo Zappa.
Para terminar, el bis que la banda hizo al terminar la primera actuación del día 23, “Brown Shoes Don’t Make It” (7’33), original del álbum “Absolutely Free” (1967), nada fácil de interpretar, pero que ellos clavan a la perfección.

¿Qué más puedo decir?. Siempre comento lo mismo, pero es que me sigue pareciendo increíble que 20 años después de su muerte, y habiendo escuchado este material en discos no oficiales, Zappa consiga sorprenderme aún de esta manera. Otra demostración de que no ha habido, no hay, ni habrá alguien como él. Sencillamente, el Mejor.

Francisco Macias

lunes, 18 de noviembre de 2013

Jacula y Antonius Rex (1968-1980)



Uno de los personajes más interesantes de la escena progresiva italiana de los ´70 fue sin duda Antonio Bartocceti. Amante del ocultismo y de las denominadas ciencias esotéricas, Bartocceti decide expresar sus ideas teológicas y filosóficas mediante el lenguaje musical, y para ello forma en Milán en 1968 el grupo Jacula.  El primer disco de la banda se grabó en los estudios de una pequeña compañía independiente londinese, Gnome Records, y fue titulado “Volume Zero” ( también conocido como “In Cauda Semper Stat Venenum”) .Bartocceti (bajo, guitarra y voz) es acompañado por Charles Tiring (órgano de iglesia), Doris Norton (efectos especiales, piano y voz) y por el medium Franz Patherny, cuyas visiones inspiraron parte de las composiciones.


Estamos ante un álbum muy oscuro y de una gran belleza. Al no haber batería la música es muy lineal. Órgano, preciosas melodias de piano, efectos de viento, guitarras distorsionadas.... Temas maravillosos como “Magister Dixit” (10’30), con el órgano como gran protagonista y Bartocceti recitando; “Initiatio” (6’47), que combina a la perfección el piano y la bonita voz de Doris Norton, o la inquietante “In Cauda Semper Stat Venenum” (10’05), en la que Tiring está fantástico. Debido a la poca comercialidad del proyecto y a las peculiares personalidades de sus autores y su productor, Travers, se publican tan sólo 300 copias en 1969, siendo repartidas exclusivamente entre sectas y hermandades esotéricas. Afortunadamente, el sello italiano Black Widow pudo publicar en 2001 estas grabaciones en CD.
En 1970 y 1971 Bartocceti sigue componiendo música mientras viaja por centroeuropa, residiendo ocasionalmente en Rumania. De vuelta a Italia, su amiga Lady Monaldi le presta a nuestro protagonista ¡UN CASTILLO!, para que pase una temporada (podeís imaginar que clase de amigos tenía este personaje), y es allí donde compone la mayoría del material para su segundo álbum, “Tardo Pede In Magiam Versus”.


Este disco se graba en 1972 en el sello The Rodgers, con la misma formación, aunque en los créditos Doris Norton aparece como Fiamma Dello Spirito. El álbum se abre con “U.F.D.E.M” (9’00), quizás el tema más bonito que Bartocceti compuso durante su carrera. Maravillosamente cantado por Fiamma, contiene misteriosos interludios de órgano que contrastan con la magnífica parte vocal. Le sigue “Praesentia Domini” (10’58), que tiene dos partes bien diferenciadas. La primera es una melodia de órgano preciosa, y la segunda nos muestra la cara más tétrica de Fiamma, recitando de una forma bastante apocalíptica. El tercer corte es “Jacula Valzer” (6'18), tema algo ingenuo, con Fiamma tocando la flauta y utilizando la voz y algunos efectos para crear de forma sutil un cierto contraste. Algo así como un grupo de inocentes niños jugando a degollar muñecas.
La canción más triste del disco es “Long Black Magic Night” (6´20). Una bellísima melodia, interpretada con flauta, órgano y violín, y Fiamma recitando en un inglés no demasiado bueno. !Magnífica!. Para terminar Charles Tiring nos regala un precioso recital de órgano de iglesia en “In Old Castle” (9’35). En definitiva, estamos ante un gran disco, en el que curiosamente aparece muy poco la guitarra de Bartocceti, aun siendo este el compositor de todos los temas junto con Tiring. Comercialmente el disco fue un fracaso. Se editaron 1000 copias, de las cuales sólo se vendieron unos cientos.
Para intentar conseguir algo de dinero, Bartocceti publica con el sello Unifunk un 45 rpm con dos temas de “Tardo Pede....” con el título cambiado y bajo el seudónimo de Invisible Force. Así la segunda parte de “Praesentia Domini” se convirtió en “Morti Vident”, y “U.F.D.E.M” en “1999 Mundi Finis”. Estos dos cortes podemos escucharlos en los “Malus” tracks de la reedición en CD del álbum de rarezas titulado “Anno Demoni”, publicado por Black Widow en 2001, aunque de él ya hablaremos más tarde. La publicación de este single no sirve para nada, y Charles Tiring se va de la banda.
En 1973, Bartocceti se va a cumplir el servicio militar, graduándose antes en filosofia y realizando una tesis sobre los poderes evocativos de la guitarra. Llega 1974 y nuestra pareja vuelve a Londres, donde conocen a Albert Goodman, un percusionista que también poseía un viejo castillo con un pequeño estudio de grabación. Allí graban el tema “Jacula The Witch”, que no pudo ser escuchado hasta la publicación de la edición original de “Anno Demoni” en 1979. Es tambien el el castillo donde se plantea el primer álbum bajo el nombre de Antonius Rex, “Neque Semper Arcum Tendit Rex”, que sería grabado poco después en los estudios Mondial Sound de Milán bajo la supervisión de Colin Coldweis, que había actuado como ingeniero de su anterior trabajo. Producido por el mismo Albert Goodman de forma muy meticulosa, este disco nos ofrece seis temas con un sonido más duro, más rockero que sus anteriores trabajos debido a la mayor aparición de guitarra y a la percusión de Goodman. Además, la inclusión del Moog en los teclados de Doris Norton da  a las canciones un aire más “progresivo”.


El álbum comienza con “Neque Semper Arcum” (8’33), con el clásico principio de órgano, toques misteriosos de piano y parte recitada. Los pasajes instrumentales son buenísimos, con riffs duros de guitarra y el piano actuando como base para un precioso solo de Bartocceti. Le sigue “Pactus” (8’26), que comienza de forma similar, pero la guitarra nos introduce en un segmento instrumental magnífico. El bajo crea un ritmo muy elegante, sobre el que se realizan varios solos de guitarra y uno de Moog. El resultado es algo nuevo en la música del grupo hasta el momento. ¡Lo mejor del disco!. Seguimos con “In Hoc Signo Vinces” (4’ 22), tema potente, liderado por los duros riffs de guitarra, el órgano y el piano. Doris Norton realiza un bonito solo de Moog. En esta onda se situan los temas “Non Fiat Voluntas Tua” (6’52) y “Aquila Non Capit Muscas” (5’21), esta última con unos magníficos solos de guitarra. El álbum se completa con “Devil Letter” (9’06). Órganos, efectos de viento, pasos, puertas chirriantes, campanas, gritos, cánticos, silencios, y Goodman recitando en francés una “Carta Al Diablo” supuestamente escrita en 1624. Como ya habreís imaginado, este disco tuvo también muchos problemas. Goodman lo presentó a dos directivos del sello Vertigo, pero aunque el disco les gustó vieron conveniente quitar el tema “Devil Letter” y cambiar la portada, en la que aparecian varios signos satánicos y el texto de la polémica carta. Y como nuestros protagonistas no hacian concesiones (por lo menos hasta el momento), el álbum se publicó en el propio sello de Goodman en 1974, con una tirada de 500 copias, siendo compradas casi todas por dos coleccionistas japoneses. Como ya es habitual, nosotros podemos escucharlo gracias a la reedición en CD que hizo Black Widow en 2002. Un disco de puro progresivo oscuro, con una explosiva combinación de guitarra, órgano y piano. Para colmo, el experto en esoterismo Giulio Tasmad declaró publicamente en 1975 que escuchando el tema “Devil Letter”, recitando el tema al revés un viernes noche, y colocando ocho de los símbolos de la portada en una mesa, el encuentro con el diablo era inevitable. Esto fue algo que tampoco ayudó al grupo a encontrar casa discográfica para sus trabajos.
En 1975, la banda graba la maqueta del que sería su próximo trabajo, “Zora”, y en 1976 registran el tema “Ego Sum Qui Sum”, posteriormente incluido en “Anno Demoni”. Llega 1977 y Bartocceti toma contacto con Emanuele Daniele, editor del sello Tickle, y junto con Doris Norton y el percusionista Albert Goodman, publica su álbum más “comercial” hasta el momento, “Zora”. La primera tirada fue de 3.000 copias, que se vendieron en 10 dias. Esta primera edición contaba con cuatro temas, pero la segunda, publicada en 1978, incluía la canción “The Gnome”, y vendió 5.000 copias más.


Este es un disco que me encanta, aunque dos piezas son nuevas versiones de sendas canciones de “Tardo Pede in Magiam Versus”. Así, "Spiritualist Seance” (10’04) es en realidad “Praesentia Domini” con algo más de guitarra, y “Morte Al Potere” (6’11) es una versión de “U.F.D.E.M” más progresiva, con una sección rítimica y una guitarra más potentes, y con flauta añadida. Las composiciones restantes son “Necromancer” (6’32), que cuenta con una primera parte recitada y cantada, y una segunda instrumental que es realmente preciosa, con varios solos de piano y guitarra con aires jazzísticos que me encantan, “Zora” (7’42), ejemplo de puro rock sinfónico italiano, un estilo al que no nos tenía acostumbrado el grupo, y la pieza que se añadió en 1978, “The Gnome” (6’15), muy pegadiza, con un aire casi disco, una bonita melodía de teclado, y Bartocetti cantando en lugar de recitando, y en inglés. La edición remasterizada y publicada por el sello Black Widow en 2009 incluye un tema extra “Monastery” (9’39), registrada seguramente, por la similitud de su sonido, en las sesiones de grabación del álbum “Praeternatural” (1980), del que hablaremos más adelante. Es una canción fantástica, con una bonita melodia de piano, fondos de órgano, partes recitadas y un gran trabajo de Bartoccetti a las guitarras, tanto acústicas como eléctricas.
Tras una buena acogida del disco, el grupo se conmociona debido a la muerte en extrañas circunstancias de Albert Goodman.
A principios de 1979 el sello Musik Research publica el álbum “Anno Demoni”, que contenía temas compuestos entre 1969 y 1974 (etapa Jacula), pero grabados entre 1974 y 1979. Por lo tanto, el disco salió bajo el nombre de Antonius Rex. Con esto ha habido alguna confusión, ya que Mellow Records hizo en 1992 una edición en Cd de esta obra, atribuyéndosela a Jacula, aunque el LP original se publicó bajo el nombre de Antonius Rex, siendo la edición “correcta” en Cd la de Black Widow de 2001, aunque el material es el mismo, excepto los “Malus Tracks” de Invisible Force de los que ya hablamos páginas atrás.


El disco se abre con “Gloriae Manus” (7’50), grabada en 1979, y nos damos cuenta enseguida que regresamos al estilo más “terrorífico” de Jacula y Antonius Rex. Órgano de iglesia, toques de piano y clave, partes recitadas, efectos de viento, golpes de guitarra,etc…Le sigue “Jacula the Witch” (2’48), registrada en 1974, que consiste en una preciosa melodía tatareada por Doris Norton, con base de piano, teclados de fondo, a cargo de Charles Tiring, y efectos varios. Con “Anno Demoni”, grabada en 1978, regresamos a terrenos oscuros, con el órgano de iglesia y la percusión como protagonistas, hasta que el violín eléctrico de Colin Coldweis, interpreta una melodía de gran belleza que Bartoccetti utilizaría de nuevo para su siguiente álbum, “Ralefun”. El ritmo se acelera y escuchamos una parte de teclado algo obsesiva, para regresar el órgano de iglesia y las partes recitadas, todo aderezado por un efecto que imita a un búho y que suena constantemente en varia piezas del disco. Continuamos con “Soul Satan” (5’42), una canción extraña, con un sonido diferente al que nos tiene acostumbrados la banda, grabada en 1975, con el “búho” como protagonista, y que se compone de una melodía bastante simple cantada por Bartoccetti. Tiene un bonito solo de guitarra con un bajo muy presente. El siguiente corte es “Missanigra” (4’55), registrada en 1978, que como indica su título, es bastante tenebrosa, con los teclados y los efectos creando una base sobre la que Bartoccetti recita. Para terminar, “Ego Sum Qui Sum” (7’44), grabada en 1976, atmosférica, oscura, en la que regresa el violín de Colin Coldweis, el órgano de iglesia, el sonido de clave, la percusión, las partes recitadas,etc…
Un disco repleto de misterio, del que tan sólo se publicaron 500 copias en Lp, de las cuales, 300 fueron adquiridas a un precio muy elevado por un marchante de arte veneciano, seguramente amante de las ciencias ocultas.
Unos meses después, el sello RCA contacta con nuestros protagonistas para que graben su siguiente y más exitoso disco, en términos comerciales, de su carrera, “Ralefun”. Bartoccetti y Norton están aquí acompañados por el baterista francés Jean Luc Jabouille, al que, curiosamente, no le hacía gracia alguna grabar discos,  el flautista Hugo Heredia y el bajista Marco Ratti.


Publicado a finales de 1979. El disco se abre con “Magic Sadness” (3’44), una bella pieza instrumental, de aires sinfónicos y algo inocente, con el sintetizador como protagonista. Le sigue una balada propia del rock progresivo italiano, “Agonia per Un Amore” (4’53), con una efectiva combinación de flauta, piano y guitarra acústica, que toma prestada la melodía instrumental de “Anno Domini”, publicada meses atrás en el álbum del mismo nombre, para ser cantada aquí en italiano. “Witch Dance” (4’12) es un tema más rockero, con mucha flauta y guitarra eléctrica, que da paso a otra preciosa instrumental, “Incubus” (4’08), algo oscura, con una buena combinación de guitarra, piano y órgano, y una segunda mitad más “progresiva”. Le sigue “In Einsteinesse’s Memory” (5’25), tema vocal donde contrasta los ritmos propios de finales de los ’70, algo discotequeros, con la flauta y la guitarra acústica. Y para terminar, "Enchanted Wood” (12’12), una composición algo ambiental, construida sobre un solo de guitarra de Bartoccetti, con muchos teclados y efectos alrededor, partes de flauta,etc…Así finaliza uno de los discos más comerciales y menos tétricos de Antonius Rex. En la edición especial “32 Aniversario” que Black Widow publicó en Cd en 2011 encontramos, al igual que en la reedición de “Zora”, un tema extra grabado en 1980, seguramente en las sesiones de grabación de “Praeternatural”. Se trata de “Proxima Luna” (7’53), una pieza oscura, con el órgano como base, efectos sonoros, una melodia simple pero bonita interpretada con piano, y una parte central algo más artificial, con el sintetizador como protagonista.
“Ralefun” vendió en poco tiempo la primera tirada de 12.000 vinilos, y Bartoccetti alcanzó su momento de más popularidad, con proyectos que incluían anuncios, entrevistas y conciertos por Europa, algo que él no soportaba (de hecho, se pueden contar con facilidad los conciertos que ha ofrecido durante su carrera). Toda esta atención mediática y las supuestas oportunidades que se les presentaban a nuestra pareja protagonista, tiene en ellos un efecto contrario al que podríamos pensar, y para mantener su libertad creativa y su independencia, deciden terminar con la banda, para dedicarse a la experimentación sonora con sintetizadores en el caso de Doris Norton y a la producción en el caso de Bartoccetti. Pero deciden despedirse a lo grande, grabando un disco a dúo en 1980, compuesto por ambos, totalmente distinto a “Ralefun”, que sería publicado en ese mismo año por Musik Research en una edición limitada a 1.000 copias, bajo el nombre de “Praeternatural”.


Estamos ante su obra más “cinematográfica”, con muchos momentos que nos recuerdan a las bandas sonoras de Goblin o John Carpenter, sin perder el sónido único de Antonius Rex. Sonidos de viento nos introducen en “Halloween” (10’05), que mantiene una sola nota de teclado, oscilante, durante casi un minuto, hasta que la grave voz de Bartoccetti marca el principio de un ritmo repetitivo y pegadizo sobre el que el piano, la guitarra y los sintetizadores crean oscuras figuras, hasta llegar a un ritmo más acelerado, con partes orquestadas y un potente riff de guitarra. Me encanta el solo de Bartoccetti, y el ambiente que la pareja crea a su alrededor. Norton está genial, tanto a los teclados como en la percusión. Le sigue “Falsum et Violentia” (2’04), con una base de piano al más puro estilo Carpenter, y las típicas partes recitadas de Bartoccetti, todo arropado por los fantásticos sintetizadores de Norton. Continuamos con “Praeternatural” (8’45), una composición recitada con interludios musicales misteriosos que cada vez se hacen más potentes, con órgano y guitarra, hasta llegar al solo de guitarra, sobre una base muy hardrockera. Me gusta mucho el solo de minimoog, interpretado por Doris Norton, quien a la vez, crea una base de piano cercana al jazz, y toca en otra pista la batería. ¡Genial!. Unas notas estremecedoras de teclado nos adentran en “Montseur Legend” (2’15), una corta pieza, bien ambientada por Norton, que nos lleva hasta “Capturing Universe” (10’44), otra de esas composiciones que parecen sacadas de una película de terror italiana, con coros sintetizados, guitarras eléctricas y acústicas, órgano, piano y teclados varios. Me parece fantástico el solo de guitarra, donde Bartoccetti se dobla al bajo, acompañado por Norton al piano y la batería. Extraños sonidos, la voz de un niño e inquietantes teclados nos introducen en “Invisible Force” (11’08), tenebrosa, ambiental, al más puro estilo Antonius Rex. Para terminar, “Vox Populi” (9'13), que en realidad es solamente la narración de la biografia de Bartoccetti, con efectos de viento detrás, que aparece como tema extra en el Cd. Estamos ante un gran disco, una gran despedida, sin concesiones, que alejaba definitivamente al grupo de discos como “Zora” o “Ralefun”.
Aquí termina este apasionante recorrido por la primera parte de la carrera de Antonio Bartoccetti y compañía. Tras 25 años de silencio, Antonius Rex regresaría al mundo discográfico en 2005, pero esa es ya otra historia, que será narrada más adelante.

 



Parte de este artículo se escribió y se publicó en el primero foro de Sinfomusic en 2006. Otra parte se hizo en aquel mismo momento, pero no llegué a publicarlo, y una última sección la he escrito hace unos dias.


Francisco Macias


October Equus Quartet: "Isla Purgatorio" (Clamshell, 2013)


Ángel Ontalva y sus secuaces vuelven a la carga con un nuevo proyecto, October Equus Quartet. Aunque su último trabajo con la banda nodriza, October Equus, titulado “Permafrost”, se grabó también en formación de cuarteto, el concepto es ahora bastante diferente. Los teclados de Victor Rodriguez se han sustituido por el saxo alto de Alfonso Muñoz, lo que unido al hecho de que todas las composiciones son de Ángel Ontalva, hace que estemos ante un disco más cercano al jazz que al rock progresivo o al RIO más clásico. Reconozco que cuando se planteó “Isla Purgatorio”, pensé que la banda se alejaría aún más del sonido que los caracteriza, pero ahora, al haberlo escuchado en varias ocasiones, me doy cuenta que aunque el acercamiento al jazz y al downtown neoyorquino es notorio, que hay una mayor libertad en la sección rítmica formada por Amanda Pazos al bajo y Vasco Trilla a la batería, más espacio para la improvisación y que los solos de saxo y guitarra fluyen de una forma diferente, la banda sigue siendo October Equus. La razón principal es que los temas de Ontalva tienen desde hace tiempo, afortunadamente, una personalidad propia difícil de disimular, y de que los músicos, aún tocando dentro de otros parámetros, son los que habitualmente lo acompañan en sus aventuras.
El disco comienza con “Neutoma” (5’35), y enseguida notamos el cambio de dirección. El bajo obsesivo, constante, la combinación de saxo alto y guitarra, que recuerda a bandas como Curlew o Gutbucket, el solo de guitarra, con un sonido cercano al jazz rock de los ’70, los cambios de ritmo, el solo de saxo….todo da una sensación de apertura, de libertad, que es más difícil de encontrar en otros proyectos de la banda. Esta sensacional pieza nos conduce hasta “Totems” (4’04), donde reconocemos mejor a los October Equus de siempre, aunque la sección rítmica está mejor que nunca, creando unas bases estupendas para la interpretación de la melodía principal y los  solos de guitarra y saxo. Le sigue “Isla Purgatorio” (1’10), que tiene una de esas melodías características de Ángel, interpretada con saxo, con imaginativas figuras de guitarra y la sección rítmica apoyándolo. El siguiente corte es “Sin permiso” (4’52), que tiene espacio para la improvisación colectiva, integrado en una composición que no podría ser de otra persona más que de Ontalva. “Nocturno” (3’50) es una de mis piezas favoritas. Construida a partir de una improvisación para saxo de Alfonso, la banda consigue crear una atmósfera preciosa, inquietante y nostálgica a la vez, con un sonido de guitarra y bajo maravillosos, y fantásticos detalles de Vasco a la percusión. Continuamos con “Medusa” (3’42), otro gran tema, con el bajo y la batería muy sueltos y buenos solos de saxo y guitarra. Le sigue “Arena Blanca” (5’15), que te atrapa desde el principio, gracias a la línea de bajo de Amanda. La melodía de guitarra y saxo es maravillosa, y es que uno de los secretos para que este disco suene tan bien es la combinación de estos dos instrumentos, apoyándose el uno en el otro, y respaldados por una sección rítmica precisa, bien conjuntada y enérgica.


El siguiente corte, “Euryale” (4’52), es una auténtica maravilla. Tiene un inicio oscuro, solemne, y la melodía de saxo me transporta al downtown neoyorquino. La sección rítmica está sobresaliente, y de hecho, el solo de guitarra de Ángel, de corte jazz rockero, consiguen convertirlo más en un duelo entre la guitarra, el bajo y la batería, que en un solo en sí. Además, la base que crean para el bonito solo de saxo de Alfonso es fantástica, apoyada por los fraseos de Ángel a la guitarra. ¡Genial!. Y para terminar, otro de los grandes momentos del disco, “La Ofrenda” (5’24), una gran composición, donde los cuatro músicos están absolutamente impresionantes. Me resulta refrescante escuchar un tema tan propio de October Equus interpretado de esta manera tan audaz, tan libre, y tan lleno de energía.
En definitiva, creo que este es uno de los disco más interesantes que han publicado Ángel Ontalva y compañía, que forman una de las bandas que más y mejores proyectos están publicando en la escena “progresiva” actual de nuestro país. Además, el Cd cuenta, como es habitual, con un fantástico libreto con impresionantes dibujos del propio Ontalva.

Francisco Macias

viernes, 15 de noviembre de 2013

Maelstrom: "Maelstrom" a.k.a "On The Gulf" (1973)



Maelstrom es una desconocida banda norteamerica formada por Robert Williams (guitarra, teclados, vientos y voz), Mark Knox (teclados), Jim Larner (flauta, guitarra, teclados, percusión y voz), Jeff McMullen (guitarra y voz), Bruce Weingardt (bajo) y Jim Miller (batería). Tan sólo publicaron un disco en 1973, titulado “On The Gulf”. Fue reeditado en Cd en 1997 por el sello Black Moon, bautizado de nuevo como sencillamente “Maelstrom”, pero en el año 2003, cuando escribí este artículo, ya estaba descatalogado. Ahora, tras más de una década sin poder conseguirse, vuelve al mercado de la mano del sello italiano Black Widow. He pensado que sería interesante, a la hora de describir el disco, utilizar el mismo texto que se publicó en el número 8 del fanzine Eliogabalus, en abril de 2003, ya que en aquella época escuchaba rock progresivo a todas horas, y aunque es un disco que me sigue gustando mucho, creo que es mejor descubrir la concepción que tenía del álbum hace 10 años.
El disco comienza con “Ceres” (5’45), cuya primera parte consiste en una preciosa melodía vocal (la conjunción de voces puede recordar a Gentle Giant), acompañada por el piano, con gran protagonismo de la batería, y un posterior solo de flauta. En la segunda parte, más misteriosa, podemos escuchar mellotrón, vibráfono, guitarra y voces. Un precioso solo de órgano que se va acelerando por segundos marca el final de esta maravilla, que nos muestra lo que se puede hacer en tan sólo cinco minutos. Estos también es válido para la tremenda instrumental “In Memory” (4’43), con incesantes cambios de ritmo y una combinación de saxo y vibráfono alucinante, aunque el teclado tampoco se queda atrás. Le sigue “The Balloonist” (5’31), que tiene un potente ritmo, muy pegadizo y cambiante, sobre las que se desarrollan preciosas melodías de saxo, guitarra y vocales. Tras estos 15 minutos puramente progresivos nos encontramos con cinco canciones tranquilas, pero muy ricas en matices. La primera es “Alien” (2’59), tema lento, muy bonito, con mellotrón de fondo. La segunda, “Chronicles” (4’16), es de un lirismo apabullante, donde las voces adquieren una gran fuerza y dramatismo. El saxo es tremendo, y no nos olvidemos del piano, el órgano y los detalles de guitarra. La tercera es “Law and Crime” (3’26), por la cual siento una especial debilidad. Elegante, con un ritmo de bajo muy marcado apoyado por el vibráfono, y una melodia vocal excelente. ¡Genial!. La cuarta, “Nature Abounds” (4’23), podría ser el tema central de un musical de Andrew Lloyd Webber. Melódica, y con un bonito final de saxo. El último tema de este bloque, y también del disco original, es “Below the Line” (5’33), con una melodía misteriosa, casi épica, apoyada primero sobre la guitarra acústica y la flauta, y después por toda la banda. Se va acelerando poco a poco hasta llegar a un corto solo de mellotrón que nos lleva al final. Tanto la edición en Cd de Black Moon, como la actual de Black Widow, contienen dos temas extra grabados en directo en 1980 durante el “Three Rivers festival” en Fort Wayne, Indiana. Son dos piezas puramente progresivas, instrumentales, con el teclado como protagonista, algo obsesivas, pero realmente buenas, “Opus None” (5’37) y “Genesis to Geneva”. Un broche de oro para un disco heterogéneo, realmente curioso en algunos momentos y verdaderamente bueno.



Francisco Macias

lunes, 11 de noviembre de 2013

Raffo: "Música de Flores" (2006-2013)



Juan Raffo, apodado “Pollo”, es uno de los mejores teclistas de Argentina. Además es una gran compositor y arreglista, que ha trabajado con gente tan famosa e importante como Vox Dei o Juan Carlos Baglietto. De entre sus diversos proyectos, me gustaría dedicarle unas líneas a su grupo Raffo. Debutaron en directo a finales del año 2003, pero no fue hasta unos años después cuando comenzaron su andadura discográfica, con una serie titulada “Música de Flores” (dedicada al tradicional barrio de Buenos Aires del mismo nombre), que hasta el momento tiene tres entregas, la última publicada hace muy poco, y donde se fusionan de una manera muy natural el jazz, el rock, la música contemporánea y las influencias de la música sudamericana.


El primer volumen de “Música de Flores” se publicó en 2006 bajo el título “Guarda que viene el Tren”. La formación de Raffo en este álbum estaba compuesta por Juan “Pollo” a los teclados (piano acústico y eléctrico, órgano, melódica, mini moog,etc…), Daniel Johansen al saxo tenor y soprano, Andrés Rot, al bajo eléctrico y al contrabajo, Tomás Babjaczuk a la batería, y Beto Merino a las percusiones (timbales, congas, djembé,etc…), pero además, nos encontramos con muchos colaboradores tocando diversos instrumentos, lo que le da a la música una riqueza enorme. El disco comienza con “Dos malabaristas Descalzos” (7’26), con un fantástico piano que crea figuras obsesivas junto al bajo, lo que me recuerda mucho a Present, sobre las que pasean con libertad el saxo soprano, que a veces se ve reforzado por el órgano, y todo arropado por una gran sección rítmica. Una joya que va seguida de otra, “El rengo, la Bailarina y el Monito” (5’54), con aires contemporáneos, una ambiente dramático e influencias de los bailes de máscaras que tanto amaba Carla Bley. Me encanta la combinación del violín de Sebastian Prusax , el bandoneón de Juan Dargenton, y el bonito solo de saxo barítono de Pablo Rodríguez.
El tercer corte se titula “Artigas, Mano Izquierda” (5’11), una gran pieza de fusión entre la música argentina, el jazz y el rock, con un buen trabajo de la percusión y los teclados, y un solo de guitarra de Francisco Rivero propio del estilo. Le sigue “Cicatriz” (7’37), oscura, solemne, con un bonito violonchelo tocado por Carlos Nozzi, y buenas partes de melódica, bandoneón y saxo. La parte más experimental del disco llega con “Hell-Free Day” (5’33), fabricada a base de efectos vocales, juguetes, risas y llantos de niños,etc… Una curiosidad que da paso a “Sin Movil Aparente” (8’21), en la que los saxos se ven reforzados por la trompeta y el fliscorno de  Juan Cruz de Urquiza y la flauta y el clarinete bajo de Víctor Skorupski, formando una gran sección de vientos, que unida a un cierto tono humorístico y una base reggae, me recuerda mucho a ciertos pasajes de la música de Zappa. Me gusta tanto el solo de sintetizador como el de saxo. Este fantástico tema va seguido de “La Represa” (8’47), una pieza algo ligera, pero de gran belleza, con una base de piano, guitarra criolla y saxo soprano, arreglos de cuerda y una parte final vocal, interpretada por Juan Carlos Baglietto, con quien Juan Raffo ya había trabajado a mediados de los ’80.
El disco termina con la dinámica y casi bailable “Guarda que Viene el Tren” (5’45), de profundas raíces argentinas, con mucho piano y violín, haciendo este último un emotivo solo en la parte central, y “Cuando Yo No esté (Para G.R)” (3’23), una bonita composición para piano solo.


La segunda entrega de “Musica de Flores” fue “Diatónicos Anónimos”, publicada en 2010. En esta ocasión, Juan “Pollo” nos presenta un quinteto formado por él mismo a los teclados, Martín Rur al saxo tenor, soprano y clarinete, Pablo Martín al contrabajo y al bajo eléctrico, Rodrigo Genni a la batería y Beto Merino a las percusiones. Como en la primera parte de la serie, aquí también nos encontramos con muchos colaboradores, algunos ya conocidos, como Sebastián Prusax o Victor Skorupski.
Como el título indica, el disco comienza con una milonga, genero propio del Rio de la Plata, mezclada con jazz y rock. Es “Milonguero on Tour” (4’47). Aunque es una pieza algo “alegre” para mi gusto, me encanta el dueto de melódica y trombón, los detalles de órgano y guitarras criollas, la sección de viento y la variedad de percusiones. Le sigue una verdadera maravilla, más orientada al RIO y a la música clásica contemporánea, con una gran sección de cuerdas y vientos. Se trata de “Salón Granaderos” (7’03), donde las influencias argentinas, representadas por el bandoneón, se integran con las bases de cuerdas, que recuerdan a Zappa, al igual que la infinidad de arreglos y detalles de los vientos. Una joya de una belleza enorme, donde destaca también el piano de “El Pollo”. Otra de las grandes momentos del álbum es “Bacaray Bajo Cero” (7’36), interpretada sólo por el quinteto. La primera parte es algo minimalista, y me resulta maravillosa la combinación entre el piano y el saxo soprano. La sección central es mucho más “progresiva”, gracias al órgano Hammond, y a su interacción tanto con el saxo tenor como con el soprano, seguida de un solo de bajo y percusiones variadas. Una pieza formidable que da paso a una miniatura de corte clásico, “Figurita” (2’31), interpretada con piano, clarinete y bajo eléctrico, y a “Marcha de los Bajitos Gordos” (7’25), que como indica el título, se trata de una pausada procesión de los distintos instrumentos (piano eléctrico, melódica, clarinete, saxo tenor, vibráfono, piano, bajo sin trastes,etc…), combinándose y sucediéndose de forma magistral, con momentos que me recuerdan de lejos a Gentle Giant, sobretodo por la utilización del piano eléctrico.
Continuamos con “Steel Candombe” (2’14), en la que se alternan el órgano Hammond y el piano, sobre una base rítmica formada por dos batería y percusiones, creando ritmos propios de la tradición afroporteña, a la que le sigue otra pieza impresionante, “Ángel Vengador, Ángel Clemente” (8’43), un ejercicio sobresaliente de fusión entre el jazz, el rock y la música argentina, con un sonido alucinante de órgano Hammond en la segunda parte, tanto en las bases como en el solo, sobre unos ritmos realmente buenos. Me encanta el solo de saxo tenor y las percusiones que lo acompañan. Continuamos con “Doble Ana” (3’32), bonito tema interpretado con clarinete, clarinete bajo, piano y algo de percusión, seguido por “Diatónicos Anónimos” (9’24), que podría encuadrarse dentro del Rock In Opposition más amable. Un temazo donde destacan los preciosos solos de saxo barítono, el piano, los arreglos de cuerda y viento o los juegos vocales, utilizados como un instrumento más. Para terminar, “Debajo de la Guirnalda” (4’32), una canción sacada directamente de las fiestas locales de cualquier pueblo argentino, y como es habitual en la serie, una pieza para piano solo, “Mujer (Jóven) Bajando del 88” (3’30).


El tercer volumen de “Musica de Flores”, “Al Sur del Maldonado”, se ha publicado hace muy poco. Es un disco más sobrio, con menos instrumentación, sin apenas momentos cercanos a la música contemporánea o al RIO, que nos ofrece una fusión entre el jazz y la música argentina y brasileña más estándar, con momentos cercanos al rock progresivo. Juan “Pollo” Raffo está acompañado en esta ocasión por Martín Rur, al saxo tenor y soprano, clarinete y clarinete bajo, Tomás Pagano, al bajo eléctrico y Rodrigo Genni a la batería, participando el percusionista Beto Merino sólo en tres temas como colaborador. El sonido del disco se basa en gran parte en la combinación del piano, tanto acústico como eléctrico, y el saxo soprano, como en “La Polisémica/Táchame la Doble” (5´57), que también contiene una parte central más progresiva, con órgano Hammond, “Al Sur del Maldonado” (4’45), bastante suave, o “Fraguinho e o Caralho”, con claras influencias brasileñas. También podemos escuchar piezas de fusión más dinámicas, como “The Soul That Sings” (5’54), con un fantástico solo de clarinete bajo, “Melendez” (5’11), con un buén órgano, o “Operación Repique” (6’21), que cuenta con la colaboración de César Silva a la guitarra eléctrica. De todas formas, si tuviera que elegir un par de temas como los mejores del álbum serían “Goy Friendly” (4’33), donde Raffo se aventura con éxito en la música judía, con un ritmo fantástico y unas partes excelentes de clarinete y violín (tocado por Sebastian Prusak), y “Ataca el Mamboretá” (8’11), con el saxo soprano como protagonista y partes cercanas al rock progresivo gracias al órgano, el piano eléctrico y una dinámica sección rítmica. En definitiva, un buen disco, pero bastante menos interesante que los dos anteriores.
Espero que este artículo os sirva para descubrir a esta gran banda, que como tantas otras en el mundo, son conocidas por muy poca gente.


Francisco Macias

lunes, 14 de octubre de 2013

Birds & Buildings: "Multipurpose Trap" (Emkog Records, 2013)


Cinco años han pasado desde que la banda norteamericana Birds and Buildings publicara uno de los grandes discos debut de los últimos años dentro del rock progresivo, “Bantam to Behemoth”. Ahora regresan con un disco aún mejor, “Multipurpose Trap”, con el teclista, guitarrista y vocalista Dan Britton a la cabeza, componiendo todas las piezas del álbum, con la colaboración de algunos de sus compañeros. Los músicos que acompañan a Britton son Brian Falkowski (saxo, flauta y clarinete), Brett d’Anon (bajo, guitarra y voz), Malcolm McDuffie (batería y percusión), Chris Fyhr (violín) y Megan Wheatley, Chris West, Cliff Phelps y Miyuki Furukawa (voces). Todos juntos crean un sonido original, basado mucho más en la sucesión de infinidad de elementos melódicos y rítmicos en una misma pieza, que en la sucesión de solos. Además, es difícil decir cuando un tema es vocal o instrumental, ya que utilizan muchas voces juntas, casi como un instrumento más, y aunque los pasajes vocales no suelen ser extensos, siempre escuchamos alguna voz junto a las partes musicales.


El álbum comienza con “The Dumb Fish” (3’16), un temazo muy dinámico, con muchos cambios de ritmo, una bonita melodía, partes preciosas de flauta, saxo y violín y voces con aires a la música Zeuhl. Le sigue “Horse Shaped Cloud” (4’31), de carácter infantil, algo ingenua. La poca letra que tiene nos habla de un viaje en globo, un incidente con una nube con forma de caballo y un tranquilo aterrizaje. Me encanta el solo de saxo, con una sección rítmica profunda y un teclado cada vez más potente, hasta llegar a momentos que pueden recordarnos a Anglagard. Tras un final divertido llegamos a “Miracle Pigeon” (2’24), una rítmica y curiosa canción, ideada por Britton como banda sonora de un imaginario cómic que trataría sobre una paloma con súper poderes. Hay algo en ella que me recuerda a “Cheapnis” de Frank Zappa. ¡Fantástica!.
Continuamos con “East is Fort Orthodox” (5’53), una misteriosa pieza de gran belleza, donde destacan las distintas capas de teclado, piano y violín. Sirve como introducción a “Secret Crevice” (5’49), un tema rápido, con ritmos fantásticos, grandes dosis de teclados y saxo, y voces algo caóticas, que cuenta con momentos de gran intensidad, y que no nos da ningún respiro. Unas notas de piano y violín dan paso a “Tragic Penguin” (7’08), corte construido a partir de una improvisación de piano eléctrico de Britton. Es una composición que crece y se hace más fuerte segundo a segundo, con una segunda parte algo más oscura, pero igualmente excelente.
“Catapult” (10’09) es otra de esas piezas que tanto le gusta a la banda, con infinidad de ideas sucediéndose rápidamente. El bajo y la batería son apabullantes y me gustan mucho las partes de violín y saxo. Le sigue la que seguramente es el tema que más me gusta del disco, “Aviator Prosco” (10’12). Con un bonito principio, con influencias del jazz, esta pieza contiene la mejor línea vocal del disco, con alguna melodía que podía haber sido cantada perfectamente por Richard Sinclair o Robert Wyatt. El saxo da paso después a un extracto realmente alucinante que por momentos nos traslada a una discoteca de finales de los años ’70, con unos ritmos fantásticos. La posterior parte instrumental, con influencias de los Genesis de “A Trick of the Tail” y los pasajes vocales finales, con toda la banda en estado de gracia, no hacen más que reforzar mi admiración por esta composición.
Y para terminar, “Abominable Pelican” (14’00), que se separa un poco del resto del disco, ya que se basa casi en su totalidad en una sencilla melodía de Malcolm McDuffie, sobre la que Britton construye un bonito edificio. Aunque resulta más reiterativa que otras piezas, me parece maravillosa. Las partes de clarinete, de violín, esos teclados que parecen imitar a la música electrónica de los ’70, las voces, los impresionantes ritmos casi funkies, y sobre todo, la belleza de una melodía tan simple, hacen  de este tema un broche de oro para el que seguramente será uno de los mejores discos progresivos del año.

Por último, destacar el fantástico libreto de 20 páginas, de curioso diseño, que acompaña el Cd. No es el más importante, pero es un motivo más para disfrutar de este álbum.

Francisco Macias

lunes, 30 de septiembre de 2013

Arti & Mestieri: "The Live" (Ma.Ra.Cash, 2013)


Arti e Mestieri es una de mis bandas italianas favoritas. El descubrimiento hace años de sus dos primeros discos, “Tilt” (1974) y “Giro Di Valzer Per Domani” (1975), hizo que me enganchara a su música, y que se haya convertido en una de las pocas agrupaciones de los ’70 a la que todavía le sigo la pista. Tras multitud de cambios en su formación, una discografía irregular y varios años de silencio en distintas etapas de su carrera, Arti e Mestieri se han visto beneficiados por ese sentimiento nostálgico que el público progresivo tenemos en muchas ocasiones, lo que les ha permitido seguir haciendo conciertos interpretando material antiguo (aunque también han seguido componiendo material nuevo, no de la misma calidad, pero digno), pero sobretodo les ha venido muy bien la aparición de internet y de el Cd, gracias a los cuales el rock progresivo italiano ha llegado a una nueva generación de oyentes que ni siquiera sabían que existía.

El nuevo disco de esta banda se titula “The Live” y ha sido publicado recientemente por el sello Ma.Ra.Cash. Consiste en un Cd grabado en directo en Japón, el 5 de noviembre de 2011 y un DVD que contiene la actuación que la banda dio en Veruno, el 2 de septiembre de 2011, con dos invitados muy especiales en sus filas. Pero vayamos por partes:

El CD, grabado en el Clubcitta, durante el “Italian Progressive Rock Festival” en Kawasaki, Japon, el 5 de noviembre de 2011, nos muestra a la banda en formación de sexteto, con tres de los miembros originales, Furio Chirico (batería), Beppe Crovella (teclados) y Gigi Venegoni (guitarra), acompañados por el bajista Roberto Puggioni, el guitarrista Marco Roagna y el vocalista Iano Nicolo, que en mi opinión, es el eslabón débil de la cadena. No me gusta demasiado su tono de voz, y además, en ocasiones, tiende a imitar a Demetrio Stratos, sin salirle demasiado bien.
La actuación comienza con tres fantásticas piezas de su álbum debut “Tilt”. En primer lugar, una versión larga de “Gravitá ‘9.81”, con las dos guitarras sustituyendo el saxo y el violín originales, seguida de “Strips”, donde se echa un poco de menos el sonido de mellotrón y el violín, y “Positivo negativo”. Le sigue “Comin’ Here to Get You”, una canción escrita por Giovanni Vigliar en los comienzos de la banda, y que permaneció inédita hasta 2001, cuando se incluyó en el Cd de archivo “Articollezione”. En este directo aparece cantada en italiano, bajo el nombre de “Si Fa Luna”.
Continuamos con dos clásicos más, “Valzer per Domani”, una preciosa instrumental de su segundo álbum, “Giro Di Valzer Per Domani”, y “Alba Mediterranea”, una canción que aunque no es antigua (pertenece al álbum “Murales”, de 2001) se ha convertido en parte importante de su repertorio en directo. Aquí la banda la interpreta con letra, tal y como se planeó para el disco “Estrazioni” (2004). Seguimos con “Il Figlio del Barbiere”, tema cantado bastante insulso, original del mini Cd “Il Grande Belzoni” (2009), que era un EP de 4 canciones que se publicó como adelanto de un disco conceptual del que no se ha sabido nada desde entonces, seguido de la unión de “A Loro Due”, que es una pieza de piano con aires a lo Keith Emerson, y “Marylin”, bonita instrumental de su segundo álbum que es aprovechada por Chirico para hacer su solo de batería y tocar a dúo tanto con la guitarra como con el órgano. Los créditos están equivocados, numerando estas dos piezas por separado, por lo que el corte 9, atribuido a “Marylin” es en realidad  “2000”, otra gran instrumental, original de “Murales”, en una versión magnífica, muy potente.
Para terminar, “Trema”, un tema algo aburrido compuesto especialmente para este concierto.


El DVD se grabó el 2 de septiembre de 2011 en la ciudad italiana de Veruno, durante la celebración del festival “2 days prog+1”. Lo que hace de esta actuación algo especial es que en la alineación de la banda no está el guitarrista Gigi Venegoni, pero en su lugar hay dos grandes figuras del rock progresivo de los ’70, el saxofonista y flautista Mel Collins y el violinista David Cross, miembros en diferentes momentos de King Crimson, una de las bandas que más influenciaron a Arte e Mestieri en sus comienzos. La incorporación de violín y saxo a la formación hace que las versiones de sus temas clásicos sean más fieles a las originales, en las que estos instrumentos tenían mucho peso. Esto lo notamos nada más comenzar “Gravitá ‘9.81” y “Strips”, ambas con bonitos arreglos de violín, saxo soprano y flauta. Le sigue una buena versión de “Positivo Negativo”, y otro de los mejores temas de “Tilt”, “In Cammino”, con una buena actuación de Cross al violín y Collins al saxo alto.  Continuamos con “Il Figlio del Barbiere”, algo mejorada gracias al saxo soprano, “Mirafiori”, de su segundo trabajo “Giro Di Valzer Per Domani”, que cuenta con un precioso solo de órgano, y “Veruno”, una composición algo atmosférica escrita especialmente por Cross y Collins para este concierto, e interpretada a dúo.

El set continúa con “Comin’ Here to Get You/Si Fa Luna”, el solo de piano de “A Loro Due”, y “Marylin”, pieza en el que la banda podía haber incluido el saxo de Collins para recrear la pieza original del ’75, pero que curiosamente no hizo. Le siguen los temas de “Murales”, “Alba Mediterranea”, con buenos arreglos de saxo soprano y violín y algunas partes jazzísticas, y “2000”.
Para terminar, una versión de “Exiles” de King Crimson, que instrumentalmente es muy digna, pero cuya parte cantada, en italiano, no me convence demasiado, y es que la sombra de John Wetton es alargada.

Como conclusión decir que me ha gustado este último trabajo de Arti e Mestieri. El Cd nos da la oportunidad de escuchar algunas piezas clásicas con una formación más rockera, con dos guitarristas, y sin vientos ni cuerdas. El DVD es un documento único, que recoge una formación curiosa e irrepetible. Aunque es verdad que al ser una unión para un único concierto, los dos invitados no están totalmente integrados en la banda, nos brinda la oportunidad de ver tocar juntos a alumnos y maestros. No creo que en los ’70 los músicos de una banda italiana como Arti e Mestieri llegasen a soñar con tocar con gente que en aquel momento pertenecían a King Crimson. Y sin embargo aquí están, juntos en una buena actuación que no decepcionará a los amantes del grupo.

Francisco Macias