domingo, 20 de julio de 2014

OHO: "Okinawa" (Autoproducción, 1974)


Al escuchar el álbum debut de los norteamericanos OHO, volvemos a recordar la época en la que el “Rock Progresivo” no se consideraba un estilo sino una actitud. Ahora, esta etiqueta se utiliza en muchas ocasiones para definir a bandas cuyo sonido se centra en la música que hicieron otras formaciones muchos años atrás, sin aportar nada nuevo, lo que hace que oyentes como yo ya no se encuentren cómodos dentro de los límites de un género que no tendría que tenerlos. OHO llegaron tarde a la fiesta vanguardista de finales de los ’60, pero aún a principios de 1974, cuando se grabó “Okinawa”, hicieron gala de una libertad creativa, de una cultura musical, de una apertura estilística propia de sólo unos cuantos elegidos. Para mí escuchar este disco es una aventura, un viaje que te sorprende constantemente y que te deja pegado frente al equipo de música desde que comienza hasta que termina.

OHO se formó en Baltimore en 1973. El nombre se compone de las iniciales de los apellidos de los tres responsables de su creación, Mark O’Connor (teclados y voz), Steve Heck (bajo, guitarra y voz) y Joe O’Sullivan (guitarra, voz, piano,etc…). Sin ninguna intención de grabar nada, comenzaron a añadir a su música poemas y textos algo psicodélicos, e invitaron a unirse a la banda para las actuaciones en directo al vocalista Jay Grabosky (que ya había coincidido con O’Connor y O’Sullivan en proyectos como Quinn o Little Hans a principios de la década) y al baterista Larry Bright. Además, para la grabación de “Okinawa” en enero de 1974 contaron con la colaboración del vocalista de Orange Wedge, Greg Coulson, del baterista Raymond Indiana (que terminó grabando todas las baterías del disco), del saxofonista Gen Meros y de Boris McFinnie, dirigiendo la sección de metales. La edición original del disco en vinilo no fue publicada por ningún sello discográfico conocido, convirtiéndose en una de las primeras ediciones privadas y autoproducidas de la época. En 1995 el sello Little Wings of Refugees recuperó buena parte de las sesiones originales de la época, creando una obra de 73 minutos de duración, con 30 cortes repartidos en cuatro discos de 10 pulgadas, cuando el vinilo original sólo contaba con 15. En 2010 el disco fue reeditado en Cd por el sello Rockadrome, incluyendo las sesiones completas. El resultado es excepcional, y al escucharlo nos preguntamos como algunas de las mejores canciones quedaron inéditas hasta mediados de los ’90. La respuesta es simple. El vinilo tenía una limitación de tiempo y no era posible publicarlo en doble LP por cuestiones económicas.


¿Qué vamos a escuchar al reproducir el disco?. Pues una música difícil de catalogar. Beatles, Kinks, los primeros Pink Floyd, Kevin Ayers, Zappa, Captain Beefheart, Gentle Giant…..Rock, blues, jazz, folk, psicodelía…¡Rock Progresivo con mayúsculas!, porque ¿que puede ser más avanzado y rompedor que una concepción musical amplia, sin límites?. Nada de temas largos y grandes desarrollos instrumentales, sino muchas piezas cortas, repletas de contenido y cambios de registro. El público “progresivo” más clásico disfrutará de canciones como “ Hyphenate Ice-Less” (3’52), con muchos cambios de ritmo y una bonita parte vocal, con los teclados y la guitarra como protagonistas; “Hogshead” (5’50), también maravillosa, con aires a Gentle Giant, órganos psicodélicos, pianos trepidantes y una línea vocal muy teatral; “The Salient Sickle Sucker” (5’20), instrumentalmente sobresaliente, con Jay Grabosky cantando de maravilla sobre una base excelente de piano y mellotrón de Mark O’Connor; “Sorry” (3’18), con una combinación fantástica de teclados y guitarra, o la corta pero intensa “Gotta Write a Poem” (1’16), dramática y algo obsesiva.

También hay sitio para cortes más desenfadados, pero no por ello menos interesantes, como “Horse Remorse” (3’31) o “Fast Bananas” (2’53), ambas con arreglos de viento, “Ain’t Life Dumb” (2’24), que podía haber sido cantada por Kevin Ayers sin problemas,  o “The Insipid City of York” (2’58), que comienza de forma inocente, para después convertirse en un tema potente con un bonito solo de guitarra de Joe O’Sullivan. Este último también se atreve con el folk ácido y la psicodelia en dos cortes donde toca todos los instrumentos, “Manic Detective” (2’04) y “Last Dance” (0’59).


La influencia de Zappa y Captain Beefheart se hace patente en canciones como “A Frog For You” (2’31), con una letra muy en la onda de los Mothers de finales de los ’60, “Hairy Bag” (1’00), la preciosa “Lemon Flowers (2’12), o “The Continuing Story of Cragwheel the Corpse Pt. II” (6’18), uno de los mejores momentos del disco, con muchos cambios de ritmo, donde todos los músicos están increíbles.
Por último, destacar algunas melodías realmente conmovedoras, como la de “Pale Hippo” (1’49) o “The Plague” (4’10), una obra maestra donde O’Connor esta genial al piano, al órgano, al clave y al mellotrón; o la fuerza de canciones como “Duva” (3’03), con aires hardrockeros psico-progresivos, arreglos de viento y una parte vocal a lo Arthur Brown o Roger Chapman.

En definitiva, una joya de la música de estadounidense de los ’70 que no puede dejar indiferente a ningún amante de la buena música.
La banda siguió su trayectoria musical publicando  discos fantásticos como “Vitamin OHO” o “Dream of the Ridiculous Band”, que aún no han sido reeditados en Cd, pero esto es ya otra historia…….

Fran Macias

sábado, 14 de junio de 2014

Arco Iris: "Sudamerica o el Regreso de la Aurora" (1972)


Todo el mundo conoce mi debilidad por la “Opera Rock” y algunos musicales. La obra de la que voy a hablar en este artículo no es sólo una de las primeras óperas rock cantadas en castellano, junto a “La Biblia” (1971) o “Oh Perra Vida De Beto” (1972) de los también argentinos Vox Dei y Materia Gris, respectivamente, sino también uno de los mejores discos de la historia del rock de este país. Junto con bandas como Almendra, Manal o los citados Vox Dei, Arco Iris está considerado como un grupo pionero en el rock argentino, y sin duda, uno de los de mayor calidad, y de los que mejores discos han dejado como herencia. El guitarrista y vocalista Gustavo Santaolalla, el saxofonista, flautista y teclista de origen egipcio Ara Tokatlian, el bajista Guillermo Bodarampé y el baterista Horacio Gianello formaban esta curiosa banda que vivía en comuna, teniendo como líder espiritual y musa a una modelo ucraniana de padres acomodados, Dannais Winnycka, alias Dana, de la cual todos estaban enamorados. Hija de una psicóloga y un diplomático reconvertido en guía espiritual al vivir durante tres años en un monaterio tibetano, Dana dirigía la comuna de una forma muy “espiritual”, es decir, mucho yoga, pero nada de carne, alcohol, drogas, y lo peor de todo, nada de sexo (de hecho, años después Dana se casó con Tokatlian y ella misma reconocería que no gastaban demasiado tiempo y energias en actividad sexual).
Debutaron discográficamente en 1970, y “Sudamerica o el regreso de la Aurora” fue su tercer disco, y sin duda alguna, el más ambicioso hasta ese momento. Publicado en 1972 como doble vinilo (cada uno de ellos, un acto de la ópera), era realmente avanzado para el momento. La mezcla de elementos propios del folklore sudamericano con el rock, el jazz, el blues,etc…resultaba magistral, y si a eso le sumamos la calidez de las voces, el cuidado en los arreglos y la variedad instrumental, sólo podía dar como resultado una obra maestra. Tokatlian, además de tocar los saxos, la flauta y los teclados, utilizaba distintos instrumentos de viento tradicionales como el erkencho, el siku, la quena o el erke, además de cantar y tocar algunas percusiones. Santaolalla añadió a sus guitarras el charango, y destaca como el vocalista principal de la obra y como compositor de todos los textos y la música. Bordarampé utilizó tanto el bajo eléctrico como el contrabajo, además de añadir algunas voces y percusiones, y Gianello añadió percusiones variadas a su set de batería.


El disco comienza de una forma espectacular. Con más de 12 minutos de duración, “Obertura” es una pieza instrumental que musicalmente describe el nacimiento de Sudamérica, la aparición del hombre, la colonización y la decadencia que trae consigo, y el resurgimiento de los antiguos valores indígenas para llegar a la salvación, sobretodo espiritual. Es una pieza realmente “progresiva”, donde escuchamos rock, jazz, sonido Canterbury, folk,etc…y donde se resume , como buena ópera rock, algunos elementos musicales que se irán repitiendo a lo largo del disco, como el pasaje de “Iluminación” que es la primera melodía de saxo que Tokatlian interpreta, casi al empezar la pieza, y que supone, cada vez que aparece, uno de los mejores momentos de la obra. Tras esta maravilla, una bonita guitarra nos introduce en “La Canción de Nahuel”, que nos presenta a nuestro protagonista, un joven indio adoptado por el poderoso emperador en una de sus incursiones colonizadoras, y que aún criado entre el lujo del palacio, se da cuenta de la decadencia que le rodea, y añora su sencilla niñez en plena naturaleza. La bonita voz de Santaolalla pone las palabras en boca de Nahuel, arropado por una música elegante, de gran belleza, con bonitos solos de saxo, guitarra y órgano, y una sección rítmica sobria, pero muy presente. Un saxo apaciguador simboliza la presencia del pájaro en el siguiente corte, “Canto del Pájaro Dorado”, también interpretado por Santaolalla, y que sobre un fantástico ritmo de charango, guitarra y piano, con Tokatlian tocando dos saxos a la vez (un recurso que se utiliza bastante en el disco) , lo que nos recuerda mucho a Colosseum, hace despertar a Nahuel de su letargo para que tome las riendas de su vida. La paz inunda a Nahuel, que en “Viaje Astral” flota fuera de su cuerpo, sobre notas repletas de jazz, con la flauta y el piano acompañando la voz. De pronto ve a un anciano y comienza “El Tema del Maestro”, que sobre una base de guitarra acústica y flauta muy pastoral le dice a Nahuel que es el Elegido y que tiene que reunir a otras seís personas y marchar hacía la salvación. La narración esta seguida de una parte instrumental de órgano y guitarra de gran lirismo. “Iluminación” nos devuelve la impresionante y épica melodía de saxo con la que Tokatlian iniciaba el álbum, y refleja la toma de conciencia de Nahuel de su misión. Aires folk e influencias de bandas como Magna Carta llegan con “Hoy He Visto al Rey (Gira)”, una auténtica preciosidad acústica con una bella línea vocal donde Nahuel cuenta su experiencia con El Maestro. Después, Nahuel pide a la gente que le acompañe en su viaje en “Sigueme”, con un ritmo rockero y grandes arreglos de saxo, y sin pausa comienza “Tema de Negro”, con reminiscencias de canción protesta, donde un hombre de color, interpretado por Tokatlian, se apunta a la aventura. Los siguientes participantes son “Los Campesinos y el Viajero”. Con influencias colombianas, mezcladas con rock, tres campesinos, representados por la voz de Santaolalla,  descontentos con su situación, y un aventurero (Tokatlian) deciden acompañar también a Nahuel. Arropado con la guitarra y la flauta, Bordarampé representa a “El Estudioso”, el sexto participante en la aventura, y cuyo tema tiene un bonita parte instrumental final con el saxo como protagonista. Continuamos con “Oración de la Partida”, inicio del viaje representado por una maravillosa pieza instrumental, con flautas y guitarra acústica dominando el paisaje, y que por momentos me recuerda a Camel. Y para terminar el primer acto, Nahuel les da un mensaje a sus nuevos amigos en “Epílogo: Sálvense Ya”, una auténtica joya de corte acústico, de una sensibilidad extrema, con una parte vocal maravillosa.


El segundo acto se abre de forma pausada con “Recuerdo”. El Estudioso, en paz, rodeado de flautas, contrabajo y saxo, rememora a gente del pasado y a él mismo. Su optimismo e ilusión por lo que tiene que llegar es compartido por sus hermanos de travesía, como se refleja en “Canción de los Peregrinos”, uno de los momentos de más belleza del álbum. La parte vocal es maravillosa, los arreglos de saxo de una fuerza impresionante, los interludios de guitarra, ese aire tan argentino…todo es excepcional. Le sigue el “Tema de Amancay”, tatareada por Dana, la musa del grupo, y que representa mediante una bonita melodía la esperanza de Nahuel sobre la supervivencia de su amada Amancay, a la que se creía muerta. Nahuel sigue relatando sus anhelos en “Busco a Dios en Mi y en el Sol (Hombre)”, una de las mejores piezas del disco, prácticamente instrumental, de 17 minutos de duración, donde encontramos de todo, rock, folk, blues, jazz…, y donde podemos escuchar solos impresionantes de flauta, saxo, órgano, guitarra, batería y percusiones, sobre ritmos cambiantes que le dan a todo el tema un aire muy “progresivo”. Poco después, El Viajero comienza a aburrirse y abandona el viaje en “Deserción del Viajero”, una pieza muy corta seguida de “La Duda de los Campesinos”, con una bonita parte vocal donde los campesinos también piensan en abandonar. Me encanta la parte instrumental de saxo y guitarra. Avisaros que en el Cd de Aroma Records, estos dos últimos temas están unidos en el corte 5 del segundo volumen, aunque en los créditos aparecen por separado. Esto hace que a partir de aquí los cortes no se correspondan con los títulos, aunque eso es algo que a nosotros no nos afecta, ya que yo lo estoy comentando como si del vinilo original se tratara. Las dudas de los campesinos se resuelven gracias a la revelación de El Negro en “El Aliento de Dios”, donde destaca un precioso órgano y buenos juegos vocales. Mientras, El Viajero vuelve a la ciudad y le revela al emperador los planes de Nahuel en “El Viajero Delata a los Peregrinos”, una pieza instrumental que nos trae a la memoria otra gran ópera rock, “Jesucristo Superstar”. El emperador manda a sus tropas para detener a los peregrinos (“Persecución de los Peregrinos”) y para representarlo musicalmente se utiliza un riff duro de guitarra al más puro estilo de los ’70, con acompañamiento de saxo y dos solos de guitarra simultáneos, como hacían en la época Wishbone Ash. Dos peregrinos mueren y otro es atrapado, pero de pronto aparece el pájaro dorado y le indica a Nahuel por donde escapar. “Viaje por la Galerias Subterraneas” nos ofrece una de las melodías más bonitas del disco, interpretada con el charango, que es todavía mejor al combinarse con el saxo e introducir las influencias de la música andina. Una fusión perfecta, que llega a su momento álgido en “Salida al Inmenso Lago-Iluminación”, donde la excelente melodía de Tokatlian al saxo ya clásica a estas alturas, marca el final del viaje y el reencuentro con Amancay y el Maestro.  En “Reencuentro con Amancay-Oremos” vuelven los aires pastorales, con la guitarra y la flauta como protagonistas. Más elegidos se unen a Nahuel y los peregrinos para descubrir el nuevo paraíso terrenal. En el vinilo había un tema corto donde el Maestro hacía una pequeña narración y les dejaba a los elegidos un arco iris como símbolo de la Nueva Era que comenzaba, pero en el Cd estos 45 segundos no están. Yo no tengo el vinilo original, pero me parece recordar que esta locución existía, y de hecho, en el libreto del Cd si aparece. Para terminar, todo un himno, “Epílogo:Sudamerica”, una canción maravillosa, un final apoteósico donde Nahuel y los peregrinos hablan de una nueva Sudamerica que vive en paz y en armonía con la naturaleza.
Arco Iris publicarían después más discos excepcionales con diferentes formaciones, como “Agitor Lucens V” o “Los Elementales”, por ejemplo, pero ninguno tan grande como este. Una verdadera joya.

sábado, 17 de mayo de 2014

Sinouj: "La Fiche" (Autoproducción, 2014)


Cuando comenzó a grabarse el tercer disco de Sinouj, “La Fiche”, dudaba que esta banda multi cultural, afincada en Madrid, pudiese mejorar su impresionante anterior trabajo, “Were” (2012), pero afortunadamente me equivocaba. Liderados por el saxofonista y compositor Pablo Hernández, este quinteto ha publicado uno de los mejores discos que se han hecho en nuestro país en los últimos años. “La Fiche” trasciende estilos y se revela como una obra compacta, viva, que sin perder un ápice de autenticidad, puede llegar a un público variado.
Por un lado, las líneas de bajo de Javier Geras, reforzadas por el piano eléctrico de Sergio Salvi dotan a las composiciones de un carácter “espacial”, propio de las músicas “progresivas” de los ’70, a la vez que los teclados y la utilización de efectos electrónicos, junto con la sección rítmica de Javier y el baterista Akin Onasanya, y el saxo de Pablo, nos trasladan a los clubs ingleses donde se escucha jazz actual con influencias del Trip Hop o el Drum’n bass. Esta fusión de elementos añejos y actuales, junto con las influencias de la música mediterránea, árabe, africana,etc.., representadas en gran medida por el violín de Larbi Sassi, las flautas de invitados de lujo como Jorge Pardo, Javier Paxariño y Emilse Batarlay, y las percusiones de Niraj Singh, hacen de Sinouj y de “La Fiche” algo muy original y apasionante. Música repleta de matices, con momentos de gran belleza y elegancia, junto con otros llenos de energía y pasión.


El disco está compuesto por 8 piezas, a cual mejor. Desde los aires cósmico-étnicos del tema que abre el álbum, “Indica”, con una preciosa melodía de saxo, violín y flauta, y buenos solos de Larbi y Pablo, hasta el que lo cierra, “Flashback”, moderna, funky, casi bailable, con Javier Paxariño haciendo un trabajo excepcional con la flauta, enfrentándose al saxo, con solos de todos los miembros y muchos efectos electrónicos, pasando por la belleza sobrecogedora de “Ouahdub”, de aires reggae, como el título indica, con un gran trabajo de Larbi tanto al violín como la voz y de Jorge Pardo a las flautas, y un precioso solo de piano eléctrico, acompañado por el saxo y la flauta. Mencion especial merecen piezas como “Tunisian Winter”, con una base grave, oscura, solemne, sobre la que resalta una preciosa melodía de violín y saxo, destacando el solo de Larbi y la inquieta batería de Akin; “La Fiche”, que cuenta con una parte vocal excepcional, interpretada por Alana Sinkëy, y que me recuerda a algunos temas de Nostalgia 77. Las partes instrumentales son casi “progresivas” y me encanta el pausado solo de saxo alto de Pablo, que desemboca en otro maravilloso de violín; y “Lavapies”, una verdadera maravilla de aires judíos, con una de las mejores melodías que ha compuesto Pablo, y donde todos están fantásticos, aunque destaca el violín de Larbi. El disco se completa con “Onze”, una pieza de jazz con los saxos de Pablo y Ariel Bringuez como protagonista, arropado por el piano eléctrico y los efectos electrónicos de Sergio y las excelentes percusiones de Niraj Singh, y “The Natonal Anthem”, una curiosa versión del tema del mismo nombre de Radiohead, cantada por Alana,  con una parte instrumental de violín, saxo y flauta algo paranoica que me encanta.

En definitiva, un álbum excepcional, que vuelve a poner de relieve, y sé que me repito mucho, el gran momento creativo por el que pasa nuestro país, en campos como el rock progresivo, el jazz, y música afines. ¡Escuchadlo bien, no os arrepentiréis!.

Francisco Macias

sábado, 26 de abril de 2014

Frank Zappa: "Roxy By Proxy" (2014)


Zappa terminó 1973 con una gira de mes y medio por los Estados Unidos. Jean Luc Ponty e Ian Underwood ya no estaban en la formación, y habían sido sustituidos por Napoleon Murphy Brock, al que Zappa descubrió en un club en Hawai liderando una banda de versiones de soul, y por un segundo baterista, Chester Thompson. De esta manera , la banda quedó compuesta de la siguiente forma:

-Frank Zappa: guitarra y voz
-Napoleon Murphy Brock: saxo tenor, flauta  y voz
-George Duke: teclados y voz
-Bruce Fowler: trombón
-Ruth Underwood: percusión
-Tom Fowler: bajo
-Ralph Humphrey: batería
-Chester Thompson: batería


Incluidos en esta gira están los famosos conciertos que la banda dió entre el 8 y el 10 de diciembre en el Roxy de Los Angeles. Varias de los temas interpretados en estas actuaciones fueron incluidos en el disco “Roxy & Elsewhere” (1974), y ahora, como adelanto del esperado DVD que los recoja en imágenes, la familia Zappa publica “Roxy By Proxy”, donde podemos escuchar más momentos mágicos de  las noches del 9 y el 10 de diciembre.

La formación que toca en este disco, más Jeff Simmons, en febrero de 1974

Tras la típica introducción, escuchamos una versión de “Inca Roads” (8’21) bastante diferente a la que en 1975 aparecería en el álbum “One Size Fits All”. La primera parte vocal, interpretada por George Duke, es más lenta, al más puro estilo “crooner”, y los siguientes segmentos también van a un ritmo más pausado, destacando la fantástica línea de bajo de Tom Fowler (en todo el disco se le escucha muy bien), las percusiones de Ruth, y los solos de piano eléctrico y trombón. No hay solo de guitarra aún. Continua con “Penguin In Bondage” (5’52), composición que ya era interpretada con la anterior formación, con Ponty e Ian Underwood, en una versión similar a la de “Roxy & Elsewhere”, con un solo de guitarra distinto. Le sigue una especie de mini-suite con la percusión como protagonista, formada por tres piezas. La primera es “T’Mershi Duween” (1’55), una joya de aires contemporáneos con Ruth, Chester y Ralph como protagonistas, que posteriormente sería interpretada en casi todas las giras de 1974 y 1975. La segunda es  “Dog Breath Variations/Uncle Meat” (4’13), todo un clásico del repertorio de Zappa desde 1967 hasta 1975, en una línea similar, y la tercera “RDNZL” (5’27), compleja composición ideada para el lucimiento de los solistas, que ya era interpretada con la formación con anterior, y que es una auténtica maravilla. Me encantan los solos de trombón, guitarra, saxo y sintetizador.
Continuamos con otro bloque de piezas que conocemos bien, tanto de “Roxy and Elsewhere”, como de el segundo volumen de “The Road Tapes”, que comienza con una bonita y diferente versión de “Village of the Sun” (3’21), la compleja y alucinante “Echidna’sArf (Of You)” (4’00), y “Don’t You Ever Wash That Thing” (6’59), que contiene uno de los mejores solos de trombón del disco, y otro muy bonito de piano eléctrico. Sin pausa, comienza un solo de baterías y percusión,  “Cheepnis-Percussion” (3’53), que se convierte en “Cheepnis” (3’35), pieza totalmente nueva en estas actuaciones, en una versión diferente a la de “Roxy & Elsewhere”, sin la introducción hablada y muy bien cantada por Napoleon.
Otra de las grandes joyas de los conciertos de esta época era “Dupree’s Paradise” (15’12), con una larga introducción improvisada a cargo de George Duke, con una sección rítmica realmente funky. Maravillosos los solos de flauta, bajo (en el que Fowler toca una parte de “Montana”, con la ayuda de Ruth), y naturalmente, de guitarra. Para terminar, un “Medley”, con “King Kong/Chunga’s Revenge/Mr. Green Genes” (9’13). Ruth Underwood comenta en las notas del Cd que aunque este tipo de mezclas, donde temas diferentes se unifican en una misma tonalidad, métrica y tiempo, pueden perder su carácter distintivo, hay otros aspectos, como la energía o los solos, que lo compensan, y estoy totalmente de acuerdo con ella. La fuerza que esta pieza de piezas tiene, los solos de trombón, sintetizador y guitarra, la naturalidad con la que los diferentes extractos se unen….¡Impresionante!.

En definitiva, otra joya de la discografía aún creciente de Zappa. Es fantástico comprobar a través de discos no oficiales como "In Basle and Elsewhere" o "Unmitigated Audacity" (oficializado en la serie "Beat the Boots"), la evolución de los temas que escuchamos aquí, durante todo el año ’74, hasta llegar a los conciertos de Helsinki de septiembre de este mismo año editados el segundo volumen de la serie “You Can’t Do That On Stage Anymore”, donde esta misma formación, sin Bruce Fowler ni Ralph Humphrey, interpretan la mayor parte de este repertorio con  más seguridad y más rápido.
Pata terminar, destacar dos aspectos que ya he esbozado antes. El primero, lo bien que se escuchan las líneas de bajo de Tom Fowler en todo el disco. Realmente, no sé si se escuchan mas o si yo les he prestado más atención, pero me han encantado. La segunda, el impresionante trabajo que ha hecho Ruth Underwood en el libreto que acompaña al Cd, de 32 páginas, hablando de cada pieza extensamente y compartiendo sus vivencias con Zappa. Gracias a ella, que fue uno de los miembros más importantes de la banda en aquella época (la importancia que el Maestro le dio siempre a los vibráfonos y las percusiones fue enorme), esta edición tiene uno de los mejores libros de las que ha publicado la familia Zappa.

Fran Macias

martes, 8 de abril de 2014

Glazz: "The Jamming Sessions-Take 2" (Glazz,2014)


La banda gaditana Glazz vuelve al ataque, y lo hace de una manera realmente contundente con una nueva entrega de música improvisada, bajo el nombre de “The Jamming Sessions-Take 2”. Si en el primer volumen, editado en 2012, ya podíamos comprobar la imaginación y la compenetración de estos tres músicos a la hora de afrontar un reto como el que supone hacer música sin planificación previa, en “Take 2” esta capacidad de la que hacen gala es casi increíble. Cuando miramos las fotos interiores del libreto del Cd, tenemos que acordarnos irremediablemente del mítico concierto de Pink Floyd en la ruinas de Pompeya en octubre de 1971, y es que José Recacha (guitarra,teclados y sitar eléctrico), Nelo Escortell (bajo y teclados) y Javi Ruibal (batería y percusión) cogieron sus instrumentos  un 19 de julio de 2013 y se fueron a las ruinas romanas de Baelo Claudia en Tarifa, Cádiz, supongo que un calor insoportable, y una vez allí, se pusieron a improvisar.  Si hay un término que puede utilizarse para estas dos grabaciones, separadas por 42 años, es “Libertad”. Libertad creativa, libertad vital, un espíritu viajero que fluye entre estilos y épocas diferentes. En “Take 2” encontramos ecos psicodélicos de finales de los ’60, ritmos étnicos, aires progresivos, trances espaciales propios del Kraut Rock de los ’70, todo envuelto con una esencia profundamente rockera, mucho más de la que planea por los discos de estudio de este impresionante trío.


El proceso fue sencillo. Más de dos horas de improvisación libre en una primera toma. Después, en el estudio, elección de 80 minutos de música, poniendo al límite la capacidad del Cd, reproducción de esas pistas, y sobre ellas, una segunda improvisación donde se grabaron nuevas percusiones, algo de sitar y mellotrón. El resultado, el mejor disco de Glazz, en mi humilde opinión.

No es fácil destacar momentos concretos en un disco de estas características, pero tras varias escuchas sí hay extractos que me han sorprendido especialmente. Un aspecto a destacar son algunas  melodías de guitarra que Recacha se saca de la manga de forma espontanea, pareciendo  fruto de la composición. Un ejemplo es la melodía de “Exile”, seguida de un solo de guitarra muy emotivo, que se convierte en épico gracias al apoyo del mellotrón. Otras muestras de este tipo de melodías son las de  “The Legion”, también de gran belleza, con un principio muy floydiano , un gran trabajo de Ruibal a la batería y la percusión y detalles de sitar, o “Idiosyncrasy” , que cierra el álbum de manera magistral.


Otro aspecto destacable es la fuerza, la energía que sentimos a través de prácticamente todo el álbum, sobre todo durante el primer acto, representado en gran medida por la profundidad de las líneas de bajo creadas por Escortell (en “Baco’s Tabern” me encanta), y su combinación con la inquieta batería de Ruibal, que aquí está mejor que nunca. Son capaces de mantener la tensión hasta el límite, para después aflojar, y crear bases perfectas para los pasajes de guitarra y teclado, jugando con los estilos, pasando de momentos “electro-analógicos espaciales” como los de “The Oracle” o “Mare Nostrum”, a otros más cercanos al jazz, como “Modern Life”, e incluso a extractos que nos recuerdan a King Crimson, como la misteriosa “Zama’s Battle”.

Son ya varios años siguiendo la trayectoria de Glazz, y es maravilloso disfrutar con cada uno de sus discos más que con el anterior. “Take 2” contiene 80 minutos de música que dan para muchas horas de disfrute. Mi especial agradecimiento a Nelo, que se molestó en explicarme los detalles de la grabación y edición del disco, y a José y Javi por los buenos momentos que nos hacen pasar con este tipo de grabaciones.

Francisco Macias

martes, 25 de febrero de 2014

Frank Zappa: "Joe's Camouflage" (Vaulternative, 2013)


Reconozco que hasta la publicación de este nuevo álbum de archivo de Zappa, no conocía la existencia de esta formación “fantasma” que sólo ensayó en algunas ocasiones en el verano de 1975, se hizo algunas fotos promocionales y desapareció.  Durante abril y mayo de 1975, Frank salió de gira junto a Captain Beefheart, Napoleon Murphy Brock, Tom y Bruce Fowler, George Duke, y dos músicos recién llegados al universo Zappa, el guitarrista y vocalista Denny Walley y el baterista Terry Bozzio (parte de estos conciertos se recogen en el álbum “Bongo Fury”, de 1975). Al terminar la gira se publica el disco “One Size Fits All” y Frank forma una nueva banda con Napoleon Murphy Brock al saxo y la voz, su viejo amigo Roy Estrada al bajo, Denny Walley, Terry Bozzio, y dos nuevos músicos, “Robert “Frogg” Camarena, a la guitarra y la voz y Novi Novog, a la viola, teclados y voz. Además, en los ensayos participó también el teclista y vocalista Andrew Lewis, otro recién llegado al mundo del Maestro. Los ensayos de esta formación son los que se recogen en “Joe’s Camouflage”, entrega número 98 del catálogo oficial de Zappa, y que supone una nueva pieza en el complejo puzzle que es la carrera discográfica del músico de Baltimore.


El disco comienza con “Phyniox ( Take 1)” (02’29), una buena pieza instrumental de guitarra que no recuerdo haber escuchado antes. Le sigue “T'Mershi Duween” (02’28) en una versión muy curiosa y muy diferente a las que estamos acostumbrados (aparecía en el segundo volumen de la serie “You Can’t Do That on Stage Anymore” o el directo “Make a Jazz Noise Here” entre otros), con una bonita combinación entre saxo y viola y cierto aire balcánico. Le sigue “Reeny Ra” (4’13), que me encanta.  La melodía central tatareada me suena mucho, pero no logro localizarla en mi cerebro, y la parte instrumental, con aires de blues, un buen solo de guitarra de Zappa y arreglos de saxo es muy bonita. Continuamos con dos extractos cortos hablados en los que podemos escuchar el ambiente en los ensayos, “Who Do You Think You Are” (1’39) y “Slack’Em All Down” (1’26), seguidos por una versión temprana de “Honey, Don’t You Want a Man Like Me” (4’16), una pieza clásica en el repertorio de Zappa durante los años venideros, y que aparece aquí como la grabación más antigua que existe del tema en su discografía oficial. Por desgracia las voces se escuchan muy poco, quedando en primer plano una bonita guitarra acústica. Continuamos con otro clásico, “The Illinois Enema Bandit” (6’27), que también está presente en su versión más antigua de las que hay registradas en la discografía de nuestro protagonista, con bonitos arreglos para viola.


El Cd sigue con un corto recordatorio a “Sleep Dirt” (1’08), pieza cuya versión conocemos había sido grabada unos meses antes, aunque no fue publicada hasta 1979 en el álbum del mismo nombre, y continúa con “Black Napkins” (8’12), otra de las composiciones más conocidas de Zappa y que también aparece en su versión más antigua (hasta el momento, la primera grabación de esta pieza que yo tenía en su discografía oficial es la que aparece en el disco de 1996 “FZ Plays FZ”, grabada en directo en noviembre de 1975). Destaca el solo de viola y los detalles de teclado.  Continuamos con la mítica “Take Your Clothes Off When You dance” (1’55), cantada, si no me equivoco por Robert Camerena, y con influencias reggae,  seguida por una conversación con el riff de “I’m the Slime” de fondo, titulada “Denny & Frogg Relate” (0’31) y otro pequeño extracto, “Choose Your Foot” (1’20). Otra rareza de este Cd es la versión de “Any Downers?” (6’11). Aunque esta pieza no apareció publicada hasta 1981 en el álbum “You Are What You Is”, en una toma grabada en el verano de 1980, el riff principal ya era utilizado por Zappa en algunos directos de 1974 y 1975, y esta es la razón por la que también aparece aquí. Es un tema repetitivo, pegadizo, con toda la banda gritando, diciendo el título, con base de teclados y con Estrada haciendo sus típicos falsetes. Para terminar, otra toma de la instrumental “Phyniox” (4’18) y una última conversación, “I Heard a Note!” (1’20).

Como conclusión, decir que está claro que este no es un disco para iniciar a alguien en la música de Zappa, sino una interesante rareza para aquellos que ya tienen toda o buena parte de su discografía y quieren ahondar en este complejo y casi inabarcable mundo.

Francisco Macias

sábado, 8 de febrero de 2014

The Soulbreaker Company: "Graceless" (Alone Records, 2014)


No es fácil acercarse al nuevo disco de una banda cuando el anterior fue excepcional. Esto me ha sucedido con el último trabajo de los vitorienses The Soulbreaker Company, “Graceless” (Alone Records, 2014). En 2010, publicaron “Itaca”, un álbum formidable que logró que el público más cercano al Rock Progresivo se interesara por ellos, resultado de una evolución hacía un sonido con gran protagonismo de los teclados, el saxo,etc…y piezas de mayor duración, pero sin perder su esencia rockera. Esto no significa que The Soulbreaker Company sea una banda de Rock Progresivo, término que curiosamente ahora se utiliza en exceso, pero sí que en su música están interiorizadas algunas influencias del género. Escuchando en profundidad “Graceless” intuyo a una formación madura, con personalidad, que ha conseguido publicar cuatro discos en diez años, y que cada uno de ellos suene distinto al anterior. Aquí no hay temas largos, no hay solos extensos, sólo rock bien hecho, buenas melodías, impresionantes capas de guitarras, teclados esquemáticos, una contundente sección rítmica y unas líneas vocales inmejorables. Todo ello sazonado con una producción exquisita, que respeta el sonido añejo de la banda, pero dotándolo de una cierta “modernidad”. Esto no resulta extraño sabiendo que ha sido Liam Watson el que ha grabado y co-producido el disco junto a la banda, en sus propios estudios de Londres, Toe Rag Studios. Amante del sonido retro y de lo analógico, Watson ha sabido captar la esencia de la música de The Soulbreaker Company y plasmarla en la grabación.

Los músicos implicados en este proyecto son los mismos que en “Itaca”:

-Daniel Triñares: Guitarras eléctricas.
-Jony Moreno: Voz y guitarras acústicas.
-Andoni Ortiz Domingo: Batería y percusión
-Jose Javier Manzanedo: Bajo
-Oscar Gil: Teclados.
-Asier Fernandez: Guitarras eléctricas.


Además, cuentan con la colaboración de Bob Loveday al violín y al violonchelo, un reputado músico de sesión que ha tocado con gente tan importante como Van Morrison, Jeff Beck o la Penguin Café Orchestra, y la vocalista Bet Mburu-Bowie a los coros.
El disco se abre con “Many So Strange”, un gran principio, con guitarras hirientes que nos recuerdan a Pink Floyd, y un sonido pesado, con una base rítmica constante, el órgano siempre presente y un cierto aire a rock alemán de los ’70, sobre todo en los fragmentos instrumentales, más espaciales. Esto, junto con una bonita línea vocal, nos adentra en el universo de “Graceless”, que continúa con “Dust from the Stars”, una pieza emotiva, donde Jony hace un gran trabajo como vocalista, arropado por las guitarras, casi oníricas, y el órgano. El estribillo es sensacional, con arreglos de cuerda y la sección rítmica dando la fuerza necesaria para crear momentos realmente intensos. Le sigue “Rain or Shine”, una composición preciosa, nostálgica, donde una simples notas de piano, y la combinación de guitarra y batería, algo bucólica, bastan para hacernos soñar, mecidos por buenos arreglos de cuerda. Totalmente diferente es “How Will We Get By”, con una cierta sonoridad “pop”, sin querer utilizar este término como algo despectivo, ni mucho menos, sino para describir una cierta ingenuidad, sobretodo en la sección rítmica y en la utilización de los coros, pero sin perder su carácter rockero. Si no recuerdo mal fue el primer tema del disco que pudo escucharse en la red, y en mi opinión, no representa demasiado bien al resto del álbum.

Con “You!” llegamos a uno de los momentos álgidos de este trabajo. Una maravillosa miniatura con una gran melodía y una sencilla pero efectiva base de piano y guitarra, que me recuerda, en ciertos momentos, a los Spirit de Randy California. El nivel se mantiene con “So Blind”, una estupenda balada cargada de sentimiento, con sonidos de guitarras ásperos y profundos, con un estribillo de una intensidad apabullante, que me trae a la memoria a los Family y a Roger Chapman, donde la voz se eleva gracias al acentuado piano, a una desgarradora guitarra y a una sólida base rítmica.  Practicamente instrumental es la siguiente pieza, “Hard and Fast”, que tiene un cierto parecido a algunos temas de los británicos East of Eden, sobre todo por la combinación del violín y la guitarra y el carácter oriental de la bonita melodía principal.  Una excelente composición que da paso a “No One is Complaining”, que tiene ciertas propiedades hipnóticas que se ven interrumpidas por fuertes interludios de guitarra, piano eléctrico y una potente batería, y que con un marcado carácter ensoñador en las partes instrumentales. Otra gran canción es “Sparrows”, que se construye sobre un pegadizo ritmo con la sección rítmica apoyada por el piano eléctrico y las guitarras, con el órgano apoyando las excepcionales partes vocales más emotivas. Mucho más directa y contundente es “1789”, con un inicio que nos recuerdan a The Doors, pero que enseguida se convierte en una intensa pieza rockera, con momentos que evocan al “Peter Gunn” de Henry Mancini y una excelente combinación de guitarras, órgano, bajo y batería.
Para terminar “Good Times”, una bonita pieza semi acústica, sobria, con un precioso final con arreglos de cuerda y coros que resulta un excelente broche final para el álbum.
En definitiva, una gran disco de rock, que también se publicará en vinilo, incluyendo dos temas más que el Cd, y cuya portada, obra de Bill Artidoto, es realmente preciosa.

Francisco Macías

martes, 26 de noviembre de 2013

Frank Zappa: "Road Tapes Venue #2/ Helsinki 1973" (2013)


La familia Zappa vuelve a sorprendernos con la segunda entrega de la serie “Road Tapes”, que en esta ocasión consiste en parte de los conciertos que Zappa y sus secuaces celebraron en Helsinki los días 23 y 24 de agosto.
Tras la experiencia con la Grand Wazoo y la Petit Wazoo, Zappa comienza una nueva gira americana en febrero de 1973 con unos nuevos Mothers, formados por Jean Luc Ponty al violín, Ian Underwood al saxo, Ruth Underwood a la percusión, Bruce Fowler al trombón, Tom Fowler al bajo, Ralph Humphrey a la batería, George Duke a los teclados y Sal Marquez a la trompeta. Durante los tres meses que estuvieron recorriendo Estados Unidos aprovecharon también para grabar parte del que sería su próximo disco de estudio “Overnite Sensation”. Tras embarcarse en junio y julio en una corta gira australiana, Sal Marquez es “invitado” a dejar la banda por motivos desconocidos, aunque podría ser por haber pedido un aumento de sueldo. Sea como sea, esta impresionante formación, sin Marquez, comienza a mediados de agosto una gira por Europa que duraría casi un mes. Es en este contexto donde se registran las actuaciones que nos ocupan en este artículo. ¿Por qué resultan tan importantes estas grabaciones?. Sencillamente, porque hasta este momento no existía prácticamente ningún disco oficial que recogiera material de esta formación en directo. El disco en estudio “Overnite Sensation” no nos muestra en su plenitud a esta banda, ya que es un álbum con temas más o menos cortos, vocales y con cierto aire “comercial”, mientras que sus actuaciones en directo estaban repletas de largos pasajes instrumentales, con formidables solos. Además, Ponty sólo estuvo con Zappa, en este periodo, durante 8 meses y es en directo donde demuestra realmente lo que hacía en esta banda. Podríamos hacernos una idea del sonido de esta formación a través del pirata oficializado en la serie “Beat the Boots”, “Piquantique” o en bootlegs como “The Mothers Down Under” (con Sal Marquez en la formación) o “Dupree’s Paradise 1973”, pero poco más (hay un pequeño extracto de “Farther O’Blivion” en el volumen sexto de la serie “You Can’t Do That on Stage Anymore”, pero está mal fechado y no es muy relevante). Con este doble Cd, por fin se hace justicia a esta banda en concreto.


Las tomas están sacadas de grabaciones hechas en dos y cuatro pistas de los dos conciertos que Zappa celebró el 23 de agosto de 1973 en el Finlandia Hall de Helsinki, y en un tercero el día siguiente en el mismo sitio. Eligiendo las partes de cada show con mejor sonido, los técnicos han creado en un doble Cd un concierto completo a partir de las tres actuaciones.
El primer Cd se abre con “Introcious” (5’18), donde Frank presenta a su banda, haciendo cada miembro una pequeña demostración. Es curioso escuchar como aquí Ian Underwood sólo toca el clarinete bajo y algo de sintetizador, cuando a lo largo de la actuación a mí me parece escuchar algo de flauta y saxo, pero puedo estar confundido. Después Zappa presenta las siguientes 8 piezas, más o menos cortas, que forman un bloque compacto impresionante.  Comienza con un extracto de “Eric Dolphy Memorial Barbecue” (1’08), unida a “Kung Fu” (1’11), que puede sonaros del disco de archivo “The Lost Episodes”(1996), y una versión temprana de “Penguin in Bondage” (4’07), diferente a la que aparece en “Roxy and Elsewhere” (1974), con un precioso piano eléctrico y arreglos para violín. Mientras estas partes han sido tomadas del tercer show que Zappa ofreció, las siguientes pertenecen al primero.  Los aires contemporáneos regresan con “Exercise #4” (1’58), que sonaba en el corte “The Uncle Meat Variations” del álbum “Uncle Meat” (1969), al que originalmente también pertenecían los siguientes temas, “Dog Breath” (1’36), “The Dog Breath Variations” (1’30) y “Uncle Meat” (2’27), melodías muy conocidas de los amantes de la música de Zappa, con mucho protagonismo, en esta ocasión, del violín y las percusiones. Para terminar el bloque, una excelente toma de “RDNZL” (6’17), muy diferente a la versión que muchos recordareis de “Studio Tan” (1978), grabada en formación de quinteto a finales de 1974. La sección rítmica es brutal, y sobre ella se desarrollan un solo de guitarra y otro de piano eléctrico realmente sobresalientes.
Volvemos al tercer show con la formidable “Montana” (7’03), única pieza de “Overnite Sensation” (1973) del directo, con Zappa en estado de gracia, seguida de un largo preludio de teclado, “Your Teeth and Your Shoulders and Sometimes Your Foot Goes Like…/Pojama Prelude (10’14), donde George Duke nos demuestra porqué Zappa decía que hacía falta dos teclistas normales para sustituirlo. Su manejo del piano, tanto eléctrico como acústico, del órgano y de los sintetizadores era magistral. Al final escuchamos la letra de “Pojama People” sobre una base de blues y jazz muy diferente a la versión de “One Size Fits All” (1975). El preludio da paso a “Dupree’s Paradise” (15’55), una obra maestra, una de las grandes piezas del Maestro, creada para esta formación (mientras aún estaba Sal Marquez en ella), y que por fin puede escucharse con calidad. Muchos recordaréis la larga versión grabada en los conciertos de Helsinki de 1974 y publicada en el segundo volumen de la serie “You Can’t Do That On Stage Anymore” (1988), pero es aquí donde podemos escucharla con los increíbles solos de violín, trombón y guitarra, y con un Ralph Humphrey que parece querer demostrarnos lo gran batería que era, aunque siempre haya quedado en un segundo plano comparado con gente como Aynsley Dunbar o Chester Thompson. Una auténtica joya que da paso a “All Skate/Dun-Dun-Dun” (14’10) subtitulada irónicamente “The Finnish Hit Single” y grabada en el primer show del día 23. Estamos ante una especie de improvisación colectiva, con partes muy experimentales, efectos sonoros del sintetizador, percusiones, toques de clarinete bajo, e interludios muy divertidos de blues y rock clásico. Además, Zappa invita al público a corear “Dun-Dun-Dun” intentando imitar a la misteriosa música que aparece en las películas de serie B cuando aparece el monstruo.


El segundo Cd se abre tres piezas muy conocidas, que muchos recordaréis de “Roxy and Elsewhere” (1974). Están grabadas durante el tercer show, y son “Village of the Sun” (5’40), “Echidna’s Arf (Of You) (4’22) y “Don’t You Ever Wash That Thing?” (9’56), las dos primeras mucho más lentas que las versiones que conocemos, y la última con bonitos arreglos para violín y buenos solos de Ponty, de Fowler, aplicando un wah wah al trombón, de Duke, al piano eléctrico y de Humphrey. Continuamos con una superviviente del repertorio de 1972, “Big Swifty” (12’58), original del álbum “Waka Jawaka” (1972), y que aquí suena impresionante. El solo de piano eléctrico es genial, el de violín alucinante, pero es que el que hace Zappa con la guitarra, apoyado por una brutal sección rítmica, es algo antológico. ¡Indescriptible!.
Sin descanso, llegamos a “Farther O’Blivion” (22’54), otra gran composición que comenzó a ser interpretada en directo por la Petit Wazoo en 1972, apareciendo en el álbum de archivo “Imaginary Diseases” (2006). Los que sólo tengáis los discos que Zappa publicó en vida, recordaréis extractos en piezas como “The Adventures of Greggery Pecchery”, “Be Bop Tango” o el que aparece bajo el mismo título, con poco más de dos minutos de duración, en "Apostrophe" (1974). Más de 20 minutos formidables, grabados tanto del segundo como del tercer show, con solos de violín, trombón, clarinete bajo, batería, fabulosos ritmos y Zappa bromeando con el público. Una de las partes más divertidas es cuando habla sobre lo que se denomina “The Hook” (“El gancho”), haciendo referencia a la parte de una canción que todo el mundo recuerda. Le dice al público que va a mostrarle esa parte pegadiza, y la banda interpreta una de esas frases musicales complejas tan propias del universo Zappa.
Para terminar, el bis que la banda hizo al terminar la primera actuación del día 23, “Brown Shoes Don’t Make It” (7’33), original del álbum “Absolutely Free” (1967), nada fácil de interpretar, pero que ellos clavan a la perfección.

¿Qué más puedo decir?. Siempre comento lo mismo, pero es que me sigue pareciendo increíble que 20 años después de su muerte, y habiendo escuchado este material en discos no oficiales, Zappa consiga sorprenderme aún de esta manera. Otra demostración de que no ha habido, no hay, ni habrá alguien como él. Sencillamente, el Mejor.

Francisco Macias

lunes, 18 de noviembre de 2013

Jacula y Antonius Rex (1968-1980)



Uno de los personajes más interesantes de la escena progresiva italiana de los ´70 fue sin duda Antonio Bartocceti. Amante del ocultismo y de las denominadas ciencias esotéricas, Bartocceti decide expresar sus ideas teológicas y filosóficas mediante el lenguaje musical, y para ello forma en Milán en 1968 el grupo Jacula.  El primer disco de la banda se grabó en los estudios de una pequeña compañía independiente londinese, Gnome Records, y fue titulado “Volume Zero” ( también conocido como “In Cauda Semper Stat Venenum”) .Bartocceti (bajo, guitarra y voz) es acompañado por Charles Tiring (órgano de iglesia), Doris Norton (efectos especiales, piano y voz) y por el medium Franz Patherny, cuyas visiones inspiraron parte de las composiciones.


Estamos ante un álbum muy oscuro y de una gran belleza. Al no haber batería la música es muy lineal. Órgano, preciosas melodias de piano, efectos de viento, guitarras distorsionadas.... Temas maravillosos como “Magister Dixit” (10’30), con el órgano como gran protagonista y Bartocceti recitando; “Initiatio” (6’47), que combina a la perfección el piano y la bonita voz de Doris Norton, o la inquietante “In Cauda Semper Stat Venenum” (10’05), en la que Tiring está fantástico. Debido a la poca comercialidad del proyecto y a las peculiares personalidades de sus autores y su productor, Travers, se publican tan sólo 300 copias en 1969, siendo repartidas exclusivamente entre sectas y hermandades esotéricas. Afortunadamente, el sello italiano Black Widow pudo publicar en 2001 estas grabaciones en CD.
En 1970 y 1971 Bartocceti sigue componiendo música mientras viaja por centroeuropa, residiendo ocasionalmente en Rumania. De vuelta a Italia, su amiga Lady Monaldi le presta a nuestro protagonista ¡UN CASTILLO!, para que pase una temporada (podeís imaginar que clase de amigos tenía este personaje), y es allí donde compone la mayoría del material para su segundo álbum, “Tardo Pede In Magiam Versus”.


Este disco se graba en 1972 en el sello The Rodgers, con la misma formación, aunque en los créditos Doris Norton aparece como Fiamma Dello Spirito. El álbum se abre con “U.F.D.E.M” (9’00), quizás el tema más bonito que Bartocceti compuso durante su carrera. Maravillosamente cantado por Fiamma, contiene misteriosos interludios de órgano que contrastan con la magnífica parte vocal. Le sigue “Praesentia Domini” (10’58), que tiene dos partes bien diferenciadas. La primera es una melodia de órgano preciosa, y la segunda nos muestra la cara más tétrica de Fiamma, recitando de una forma bastante apocalíptica. El tercer corte es “Jacula Valzer” (6'18), tema algo ingenuo, con Fiamma tocando la flauta y utilizando la voz y algunos efectos para crear de forma sutil un cierto contraste. Algo así como un grupo de inocentes niños jugando a degollar muñecas.
La canción más triste del disco es “Long Black Magic Night” (6´20). Una bellísima melodia, interpretada con flauta, órgano y violín, y Fiamma recitando en un inglés no demasiado bueno. !Magnífica!. Para terminar Charles Tiring nos regala un precioso recital de órgano de iglesia en “In Old Castle” (9’35). En definitiva, estamos ante un gran disco, en el que curiosamente aparece muy poco la guitarra de Bartocceti, aun siendo este el compositor de todos los temas junto con Tiring. Comercialmente el disco fue un fracaso. Se editaron 1000 copias, de las cuales sólo se vendieron unos cientos.
Para intentar conseguir algo de dinero, Bartocceti publica con el sello Unifunk un 45 rpm con dos temas de “Tardo Pede....” con el título cambiado y bajo el seudónimo de Invisible Force. Así la segunda parte de “Praesentia Domini” se convirtió en “Morti Vident”, y “U.F.D.E.M” en “1999 Mundi Finis”. Estos dos cortes podemos escucharlos en los “Malus” tracks de la reedición en CD del álbum de rarezas titulado “Anno Demoni”, publicado por Black Widow en 2001, aunque de él ya hablaremos más tarde. La publicación de este single no sirve para nada, y Charles Tiring se va de la banda.
En 1973, Bartocceti se va a cumplir el servicio militar, graduándose antes en filosofia y realizando una tesis sobre los poderes evocativos de la guitarra. Llega 1974 y nuestra pareja vuelve a Londres, donde conocen a Albert Goodman, un percusionista que también poseía un viejo castillo con un pequeño estudio de grabación. Allí graban el tema “Jacula The Witch”, que no pudo ser escuchado hasta la publicación de la edición original de “Anno Demoni” en 1979. Es tambien el el castillo donde se plantea el primer álbum bajo el nombre de Antonius Rex, “Neque Semper Arcum Tendit Rex”, que sería grabado poco después en los estudios Mondial Sound de Milán bajo la supervisión de Colin Coldweis, que había actuado como ingeniero de su anterior trabajo. Producido por el mismo Albert Goodman de forma muy meticulosa, este disco nos ofrece seis temas con un sonido más duro, más rockero que sus anteriores trabajos debido a la mayor aparición de guitarra y a la percusión de Goodman. Además, la inclusión del Moog en los teclados de Doris Norton da  a las canciones un aire más “progresivo”.


El álbum comienza con “Neque Semper Arcum” (8’33), con el clásico principio de órgano, toques misteriosos de piano y parte recitada. Los pasajes instrumentales son buenísimos, con riffs duros de guitarra y el piano actuando como base para un precioso solo de Bartocceti. Le sigue “Pactus” (8’26), que comienza de forma similar, pero la guitarra nos introduce en un segmento instrumental magnífico. El bajo crea un ritmo muy elegante, sobre el que se realizan varios solos de guitarra y uno de Moog. El resultado es algo nuevo en la música del grupo hasta el momento. ¡Lo mejor del disco!. Seguimos con “In Hoc Signo Vinces” (4’ 22), tema potente, liderado por los duros riffs de guitarra, el órgano y el piano. Doris Norton realiza un bonito solo de Moog. En esta onda se situan los temas “Non Fiat Voluntas Tua” (6’52) y “Aquila Non Capit Muscas” (5’21), esta última con unos magníficos solos de guitarra. El álbum se completa con “Devil Letter” (9’06). Órganos, efectos de viento, pasos, puertas chirriantes, campanas, gritos, cánticos, silencios, y Goodman recitando en francés una “Carta Al Diablo” supuestamente escrita en 1624. Como ya habreís imaginado, este disco tuvo también muchos problemas. Goodman lo presentó a dos directivos del sello Vertigo, pero aunque el disco les gustó vieron conveniente quitar el tema “Devil Letter” y cambiar la portada, en la que aparecian varios signos satánicos y el texto de la polémica carta. Y como nuestros protagonistas no hacian concesiones (por lo menos hasta el momento), el álbum se publicó en el propio sello de Goodman en 1974, con una tirada de 500 copias, siendo compradas casi todas por dos coleccionistas japoneses. Como ya es habitual, nosotros podemos escucharlo gracias a la reedición en CD que hizo Black Widow en 2002. Un disco de puro progresivo oscuro, con una explosiva combinación de guitarra, órgano y piano. Para colmo, el experto en esoterismo Giulio Tasmad declaró publicamente en 1975 que escuchando el tema “Devil Letter”, recitando el tema al revés un viernes noche, y colocando ocho de los símbolos de la portada en una mesa, el encuentro con el diablo era inevitable. Esto fue algo que tampoco ayudó al grupo a encontrar casa discográfica para sus trabajos.
En 1975, la banda graba la maqueta del que sería su próximo trabajo, “Zora”, y en 1976 registran el tema “Ego Sum Qui Sum”, posteriormente incluido en “Anno Demoni”. Llega 1977 y Bartocceti toma contacto con Emanuele Daniele, editor del sello Tickle, y junto con Doris Norton y el percusionista Albert Goodman, publica su álbum más “comercial” hasta el momento, “Zora”. La primera tirada fue de 3.000 copias, que se vendieron en 10 dias. Esta primera edición contaba con cuatro temas, pero la segunda, publicada en 1978, incluía la canción “The Gnome”, y vendió 5.000 copias más.


Este es un disco que me encanta, aunque dos piezas son nuevas versiones de sendas canciones de “Tardo Pede in Magiam Versus”. Así, "Spiritualist Seance” (10’04) es en realidad “Praesentia Domini” con algo más de guitarra, y “Morte Al Potere” (6’11) es una versión de “U.F.D.E.M” más progresiva, con una sección rítimica y una guitarra más potentes, y con flauta añadida. Las composiciones restantes son “Necromancer” (6’32), que cuenta con una primera parte recitada y cantada, y una segunda instrumental que es realmente preciosa, con varios solos de piano y guitarra con aires jazzísticos que me encantan, “Zora” (7’42), ejemplo de puro rock sinfónico italiano, un estilo al que no nos tenía acostumbrado el grupo, y la pieza que se añadió en 1978, “The Gnome” (6’15), muy pegadiza, con un aire casi disco, una bonita melodía de teclado, y Bartocetti cantando en lugar de recitando, y en inglés. La edición remasterizada y publicada por el sello Black Widow en 2009 incluye un tema extra “Monastery” (9’39), registrada seguramente, por la similitud de su sonido, en las sesiones de grabación del álbum “Praeternatural” (1980), del que hablaremos más adelante. Es una canción fantástica, con una bonita melodia de piano, fondos de órgano, partes recitadas y un gran trabajo de Bartoccetti a las guitarras, tanto acústicas como eléctricas.
Tras una buena acogida del disco, el grupo se conmociona debido a la muerte en extrañas circunstancias de Albert Goodman.
A principios de 1979 el sello Musik Research publica el álbum “Anno Demoni”, que contenía temas compuestos entre 1969 y 1974 (etapa Jacula), pero grabados entre 1974 y 1979. Por lo tanto, el disco salió bajo el nombre de Antonius Rex. Con esto ha habido alguna confusión, ya que Mellow Records hizo en 1992 una edición en Cd de esta obra, atribuyéndosela a Jacula, aunque el LP original se publicó bajo el nombre de Antonius Rex, siendo la edición “correcta” en Cd la de Black Widow de 2001, aunque el material es el mismo, excepto los “Malus Tracks” de Invisible Force de los que ya hablamos páginas atrás.


El disco se abre con “Gloriae Manus” (7’50), grabada en 1979, y nos damos cuenta enseguida que regresamos al estilo más “terrorífico” de Jacula y Antonius Rex. Órgano de iglesia, toques de piano y clave, partes recitadas, efectos de viento, golpes de guitarra,etc…Le sigue “Jacula the Witch” (2’48), registrada en 1974, que consiste en una preciosa melodía tatareada por Doris Norton, con base de piano, teclados de fondo, a cargo de Charles Tiring, y efectos varios. Con “Anno Demoni”, grabada en 1978, regresamos a terrenos oscuros, con el órgano de iglesia y la percusión como protagonistas, hasta que el violín eléctrico de Colin Coldweis, interpreta una melodía de gran belleza que Bartoccetti utilizaría de nuevo para su siguiente álbum, “Ralefun”. El ritmo se acelera y escuchamos una parte de teclado algo obsesiva, para regresar el órgano de iglesia y las partes recitadas, todo aderezado por un efecto que imita a un búho y que suena constantemente en varia piezas del disco. Continuamos con “Soul Satan” (5’42), una canción extraña, con un sonido diferente al que nos tiene acostumbrados la banda, grabada en 1975, con el “búho” como protagonista, y que se compone de una melodía bastante simple cantada por Bartoccetti. Tiene un bonito solo de guitarra con un bajo muy presente. El siguiente corte es “Missanigra” (4’55), registrada en 1978, que como indica su título, es bastante tenebrosa, con los teclados y los efectos creando una base sobre la que Bartoccetti recita. Para terminar, “Ego Sum Qui Sum” (7’44), grabada en 1976, atmosférica, oscura, en la que regresa el violín de Colin Coldweis, el órgano de iglesia, el sonido de clave, la percusión, las partes recitadas,etc…
Un disco repleto de misterio, del que tan sólo se publicaron 500 copias en Lp, de las cuales, 300 fueron adquiridas a un precio muy elevado por un marchante de arte veneciano, seguramente amante de las ciencias ocultas.
Unos meses después, el sello RCA contacta con nuestros protagonistas para que graben su siguiente y más exitoso disco, en términos comerciales, de su carrera, “Ralefun”. Bartoccetti y Norton están aquí acompañados por el baterista francés Jean Luc Jabouille, al que, curiosamente, no le hacía gracia alguna grabar discos,  el flautista Hugo Heredia y el bajista Marco Ratti.


Publicado a finales de 1979. El disco se abre con “Magic Sadness” (3’44), una bella pieza instrumental, de aires sinfónicos y algo inocente, con el sintetizador como protagonista. Le sigue una balada propia del rock progresivo italiano, “Agonia per Un Amore” (4’53), con una efectiva combinación de flauta, piano y guitarra acústica, que toma prestada la melodía instrumental de “Anno Domini”, publicada meses atrás en el álbum del mismo nombre, para ser cantada aquí en italiano. “Witch Dance” (4’12) es un tema más rockero, con mucha flauta y guitarra eléctrica, que da paso a otra preciosa instrumental, “Incubus” (4’08), algo oscura, con una buena combinación de guitarra, piano y órgano, y una segunda mitad más “progresiva”. Le sigue “In Einsteinesse’s Memory” (5’25), tema vocal donde contrasta los ritmos propios de finales de los ’70, algo discotequeros, con la flauta y la guitarra acústica. Y para terminar, "Enchanted Wood” (12’12), una composición algo ambiental, construida sobre un solo de guitarra de Bartoccetti, con muchos teclados y efectos alrededor, partes de flauta,etc…Así finaliza uno de los discos más comerciales y menos tétricos de Antonius Rex. En la edición especial “32 Aniversario” que Black Widow publicó en Cd en 2011 encontramos, al igual que en la reedición de “Zora”, un tema extra grabado en 1980, seguramente en las sesiones de grabación de “Praeternatural”. Se trata de “Proxima Luna” (7’53), una pieza oscura, con el órgano como base, efectos sonoros, una melodia simple pero bonita interpretada con piano, y una parte central algo más artificial, con el sintetizador como protagonista.
“Ralefun” vendió en poco tiempo la primera tirada de 12.000 vinilos, y Bartoccetti alcanzó su momento de más popularidad, con proyectos que incluían anuncios, entrevistas y conciertos por Europa, algo que él no soportaba (de hecho, se pueden contar con facilidad los conciertos que ha ofrecido durante su carrera). Toda esta atención mediática y las supuestas oportunidades que se les presentaban a nuestra pareja protagonista, tiene en ellos un efecto contrario al que podríamos pensar, y para mantener su libertad creativa y su independencia, deciden terminar con la banda, para dedicarse a la experimentación sonora con sintetizadores en el caso de Doris Norton y a la producción en el caso de Bartoccetti. Pero deciden despedirse a lo grande, grabando un disco a dúo en 1980, compuesto por ambos, totalmente distinto a “Ralefun”, que sería publicado en ese mismo año por Musik Research en una edición limitada a 1.000 copias, bajo el nombre de “Praeternatural”.


Estamos ante su obra más “cinematográfica”, con muchos momentos que nos recuerdan a las bandas sonoras de Goblin o John Carpenter, sin perder el sónido único de Antonius Rex. Sonidos de viento nos introducen en “Halloween” (10’05), que mantiene una sola nota de teclado, oscilante, durante casi un minuto, hasta que la grave voz de Bartoccetti marca el principio de un ritmo repetitivo y pegadizo sobre el que el piano, la guitarra y los sintetizadores crean oscuras figuras, hasta llegar a un ritmo más acelerado, con partes orquestadas y un potente riff de guitarra. Me encanta el solo de Bartoccetti, y el ambiente que la pareja crea a su alrededor. Norton está genial, tanto a los teclados como en la percusión. Le sigue “Falsum et Violentia” (2’04), con una base de piano al más puro estilo Carpenter, y las típicas partes recitadas de Bartoccetti, todo arropado por los fantásticos sintetizadores de Norton. Continuamos con “Praeternatural” (8’45), una composición recitada con interludios musicales misteriosos que cada vez se hacen más potentes, con órgano y guitarra, hasta llegar al solo de guitarra, sobre una base muy hardrockera. Me gusta mucho el solo de minimoog, interpretado por Doris Norton, quien a la vez, crea una base de piano cercana al jazz, y toca en otra pista la batería. ¡Genial!. Unas notas estremecedoras de teclado nos adentran en “Montseur Legend” (2’15), una corta pieza, bien ambientada por Norton, que nos lleva hasta “Capturing Universe” (10’44), otra de esas composiciones que parecen sacadas de una película de terror italiana, con coros sintetizados, guitarras eléctricas y acústicas, órgano, piano y teclados varios. Me parece fantástico el solo de guitarra, donde Bartoccetti se dobla al bajo, acompañado por Norton al piano y la batería. Extraños sonidos, la voz de un niño e inquietantes teclados nos introducen en “Invisible Force” (11’08), tenebrosa, ambiental, al más puro estilo Antonius Rex. Para terminar, “Vox Populi” (9'13), que en realidad es solamente la narración de la biografia de Bartoccetti, con efectos de viento detrás, que aparece como tema extra en el Cd. Estamos ante un gran disco, una gran despedida, sin concesiones, que alejaba definitivamente al grupo de discos como “Zora” o “Ralefun”.
Aquí termina este apasionante recorrido por la primera parte de la carrera de Antonio Bartoccetti y compañía. Tras 25 años de silencio, Antonius Rex regresaría al mundo discográfico en 2005, pero esa es ya otra historia, que será narrada más adelante.

 



Parte de este artículo se escribió y se publicó en el primero foro de Sinfomusic en 2006. Otra parte se hizo en aquel mismo momento, pero no llegué a publicarlo, y una última sección la he escrito hace unos dias.


Francisco Macias


October Equus Quartet: "Isla Purgatorio" (Clamshell, 2013)


Ángel Ontalva y sus secuaces vuelven a la carga con un nuevo proyecto, October Equus Quartet. Aunque su último trabajo con la banda nodriza, October Equus, titulado “Permafrost”, se grabó también en formación de cuarteto, el concepto es ahora bastante diferente. Los teclados de Victor Rodriguez se han sustituido por el saxo alto de Alfonso Muñoz, lo que unido al hecho de que todas las composiciones son de Ángel Ontalva, hace que estemos ante un disco más cercano al jazz que al rock progresivo o al RIO más clásico. Reconozco que cuando se planteó “Isla Purgatorio”, pensé que la banda se alejaría aún más del sonido que los caracteriza, pero ahora, al haberlo escuchado en varias ocasiones, me doy cuenta que aunque el acercamiento al jazz y al downtown neoyorquino es notorio, que hay una mayor libertad en la sección rítmica formada por Amanda Pazos al bajo y Vasco Trilla a la batería, más espacio para la improvisación y que los solos de saxo y guitarra fluyen de una forma diferente, la banda sigue siendo October Equus. La razón principal es que los temas de Ontalva tienen desde hace tiempo, afortunadamente, una personalidad propia difícil de disimular, y de que los músicos, aún tocando dentro de otros parámetros, son los que habitualmente lo acompañan en sus aventuras.
El disco comienza con “Neutoma” (5’35), y enseguida notamos el cambio de dirección. El bajo obsesivo, constante, la combinación de saxo alto y guitarra, que recuerda a bandas como Curlew o Gutbucket, el solo de guitarra, con un sonido cercano al jazz rock de los ’70, los cambios de ritmo, el solo de saxo….todo da una sensación de apertura, de libertad, que es más difícil de encontrar en otros proyectos de la banda. Esta sensacional pieza nos conduce hasta “Totems” (4’04), donde reconocemos mejor a los October Equus de siempre, aunque la sección rítmica está mejor que nunca, creando unas bases estupendas para la interpretación de la melodía principal y los  solos de guitarra y saxo. Le sigue “Isla Purgatorio” (1’10), que tiene una de esas melodías características de Ángel, interpretada con saxo, con imaginativas figuras de guitarra y la sección rítmica apoyándolo. El siguiente corte es “Sin permiso” (4’52), que tiene espacio para la improvisación colectiva, integrado en una composición que no podría ser de otra persona más que de Ontalva. “Nocturno” (3’50) es una de mis piezas favoritas. Construida a partir de una improvisación para saxo de Alfonso, la banda consigue crear una atmósfera preciosa, inquietante y nostálgica a la vez, con un sonido de guitarra y bajo maravillosos, y fantásticos detalles de Vasco a la percusión. Continuamos con “Medusa” (3’42), otro gran tema, con el bajo y la batería muy sueltos y buenos solos de saxo y guitarra. Le sigue “Arena Blanca” (5’15), que te atrapa desde el principio, gracias a la línea de bajo de Amanda. La melodía de guitarra y saxo es maravillosa, y es que uno de los secretos para que este disco suene tan bien es la combinación de estos dos instrumentos, apoyándose el uno en el otro, y respaldados por una sección rítmica precisa, bien conjuntada y enérgica.


El siguiente corte, “Euryale” (4’52), es una auténtica maravilla. Tiene un inicio oscuro, solemne, y la melodía de saxo me transporta al downtown neoyorquino. La sección rítmica está sobresaliente, y de hecho, el solo de guitarra de Ángel, de corte jazz rockero, consiguen convertirlo más en un duelo entre la guitarra, el bajo y la batería, que en un solo en sí. Además, la base que crean para el bonito solo de saxo de Alfonso es fantástica, apoyada por los fraseos de Ángel a la guitarra. ¡Genial!. Y para terminar, otro de los grandes momentos del disco, “La Ofrenda” (5’24), una gran composición, donde los cuatro músicos están absolutamente impresionantes. Me resulta refrescante escuchar un tema tan propio de October Equus interpretado de esta manera tan audaz, tan libre, y tan lleno de energía.
En definitiva, creo que este es uno de los disco más interesantes que han publicado Ángel Ontalva y compañía, que forman una de las bandas que más y mejores proyectos están publicando en la escena “progresiva” actual de nuestro país. Además, el Cd cuenta, como es habitual, con un fantástico libreto con impresionantes dibujos del propio Ontalva.

Francisco Macias