lunes, 1 de septiembre de 2014

John Zorn: "Adramelech-Book of Angels Vol. 22" (Tzadik, 2014)


John Zorn lo ha hecho de nuevo. Tras publicar 21 volúmenes en su serie “Book of Angels” dedicada a los temas del segundo libro de Masada compuesto en 2004, sigue sorprendiéndonos con discos tan impresionantes como el que nos ocupa hoy, “Adramelech”, volúmen 22 de la colección. Pero su genialidad no radica en este caso en las composiciones, que no destacan sobremanera entre las 400 piezas que se han grabado ya en el universo Masada en los últimos 20 años, sino en la elección de los músicos que van a interpretarlas y reinventarlas. En este caso el encargado de dirigir y arreglar las 8 piezas que componen el disco ha sido Jon Madof, conocido por muchos por ser el guitarrista y líder de la banda Rashanim, que además las ha interpretado con su formación Zion 80, compuesta por 11 músicos. Con una imaginación envidiable, Madof y su banda combinan la música de tradición judia con complejos ritmos latinos y africanos, potentes secciones de viento y partes cercanas tanto al jazz como al rock, creando una música rica, colorida, repleta de matices y detalles, y con una intrumentación que sorprende al verla plasmada sobre el papel:

-Jon Madof: Guitarra
-Yoshie Fruchter: Guitarra
-Matt Darriau: Saxo alto, Kaval, Clarinete.
-Jessica Lurfe: Saxo barítono, Flauta
-Zach Mayer: Saxo barítono
-Greg Wall: Saxo tenor
-Frank London: Trompeta
-Brian Marsella: Teclados
-Shanir Ezra Blumenkranz: Bajo
-Yuval Lion: Batería
-Marlon Sohol: Percusiones

Los aficionados al univerzo Zorniano y la escena judia de Nueva York, reconoceréis muchos de estos nombres. Frank London formó parte de The Klezmatics, formando después junto a Greg Wall  la genial banda Hasidic New Wave, Brian Marsella forma parte de la banda de Cyro Baptista, Banquet of the Spirits, donde también toca Shanir Ezra Blumenkranz, que a su vez formó parte de Rashanim junto a Madof, y también lidera el cuarteto Abraxas. Con semejantes músicos, el resultado ha sido abrumador.

El disco comienza de una forma apabullante con “Araziel” (7’15) , con una base casi funky, repleta de percusiones, y muchos arreglos de viento, junto a la melodía principal interpretada con guitarra, lo que nos recuerda a Rashanim . Además podemos escuchar un fantástico sólo de órgano setentero y otro de trompeta, apoyado por todos los saxos. Una joya que da paso a “Sheviel” (5’49), una pieza de gran profundidad, con un denso muro de vientos flanqueando la melodía principal, que se desarrolla sobre una base rítmica muy rica, y con la guitarra y el teclado como protagonistas. Continuamos con “Metatron” (9’06), cuyo principio de guitarra, el potente riff que se repite a lo largo de la pieza, y la hipnótica línea de bajo, acompañada de la batería y percusiones, nos traé a la memoria a Electric Masada. Sobre toda esta impresionante estructura, y con constantes arreglos de viento, no sólo podemos disfrutar de la melodía central, sino también de dos de las mejores partes del disco, un primer solo de saxos y trompeta alternándose y jugueteando sobre la base, y un segundo con las dos guitarras intercalando diferentes pasajes. Blumenkranz no deja que nos olvidemos ni por un segundo lo importante que es su instrumento en el disco, y en “Shamdan” (7’17) el sonido de su bajo ocupa la habitación, acompañada de forma magistral por unas preciosas percusiones sobre los excelentes solos, primero uno corto de guitarra, después otro de saxo barítono, y otro más de guitarra, más duro, que me encanta. Destacar también el trabajo de Marsella, tanto en los detalles de piano eléctrico, como en la melodía final de órgano, con añejos arreglos de flauta, trompeta y saxo.
El siguiente tema se titula “Kenunit” (10’52), y no puedo encontrar ningún término literario que lo defina mejor que la expresión coloquial “Buen Rollo”, porque es exactamente lo que provoca. Sobra una base rítmica cercana al Dub, el órgano y los vientos interpretan durante los más de 10 minutos que dura una de las melodias más bonitas del disco, con efectos que vuelven a recordarnos a Electric Masada, imaginativas percusiones, muchos detalles, y sendos solos de saxo, el primero de tenor y el segundo de alto, ambos fantásticos. Una maravilla seguida por “Caila” (4’22), una pieza corta y directa donde pequeños solos de saxo, guitarra, trompeta, batería y percusión van alternándose, dotando al tema de una gran dinamismo. Mucho más rockera se muestra “Ielahiah” (6’04), sin vientos, con unas guitarras, un bajo y unas percusiones maravillosas (participa como colaborador Mauro Refosco), y efectivos detalles de teclado. Y para terminar, “Nehinah” (5’36), donde se combina una primera parte misteriosa, con piano electrico y posteriormente una bonita base de guitarra, con partes festivas repletas de vientos y percusiones. Destacan los solos de flauta y de saxo, que son realmente bonitos.
Un gran final para uno de los discos que con el tiempo pueden convertirse en uno de los volúmenes destacados de la serie “Book of Angels”.

Fran Macias

jueves, 14 de agosto de 2014

Missus Beastly


La carrera de la banda alemana Missus Beastly estuvo plagada de altibajos durante los 10 años que duró. Aún así publico cuatro discos de estudio y dejó grabado material en directo de gran calidad que después ha sido recuperado en discos de archivo. El baterista Lutz Oldemeier, el guitarrista y vocalista Atzen Wehmeyer, el bajista y vocalista Petja Hofman y el teclista Wolfgang Nickel formaron la banda en 1968. Tras llamarse Psychotic Reaction Reaction, tomaron el nombre de una muñeca negra que vieron en  un programa de televisión como nombre definitivo del grupo. A principios de 1970, el cuarteto graba y publica su primer disco homónimo en el pequeño sello de corta vida CMP, en una edición de 1000 copias. 


En este álbum nos encontramos mucho blues psicodélico, rock y elementos propios del jazz. Se abría con “XOX” (1’24), pieza introductoria que sobre un fondo psicodélico ofrecía un texto curioso de Urban Gwerder narrado al revés que decía: “Hace 2000 años vivía un grupo de hombres con collares, sandalias y pelo largo. La gente los llamaba Cristianos y los arrojaban a los leones. Hoy también hay hombres con collares, sandalias y pelo largo. La gente los llama hippies y los arrojan a los Cristianos”. Tras esta declaración de principios llega “Uncle Sam” (5’37), compuesta en el mismo estudio de grabación por Hofman, y que es un blues con una corta parte vocal, un fantástico solo de guitarra, acompañado por otro de órgano, y una sección rítmica psicodélica. Le sigue “Shame on You” (8’55), otro blues, en esta ocasión de Wehmeyer, con una primera parte acústica, donde Hansi Fischer, de la banda Xhol Caravan, toca la flauta como invitado, y una segunda totalmente instrumental, tranquila, con partes muy elegantes de órgano y guitarra y aires jazzísticos. La primera cara del vinilo original se cerraba con “Decision” (2’54), un potente tema de blues rock, también escrito en el estudio por Hofman, con bonitos solos de órgano y guitarra.

La segunda cara comenzaba con “Chinese Love Song” (0’59), una paranoia hablada que daba paso a “Mean Woman” (7’55), un blues bastante clásico de Wehmeyer, con una larga parte instrumental. Para cerrar el disco, la banda eligió una larga pieza instrumental compuesta por el bateristaLutz Oldemeier, titulada “Aphrodisiakum” (8’56). A Oldemeier le encantaba el jazz, algo que se verá claramente en los discos posteriores de la banda, y que aquí se vislumbra en la estructura del tema, en la sección rítmica, y en los largos solos de guitarra y órgano. 
Curiosamente, este disco fue pirateado poco después por un oscuro sello, OPP, que en ese mismo año lo publicó sin permiso bajo el nombre de “Nara Ast Incense” tanto en vinilo como en cassette. Tiene que ser de las pocas veces que un disco de estas características sea pirateado tan pronto, y que además sea reeditado en Cd con el mismo nombre a mediados de los ’90 por otro sello pirata, Germanofon, única versión que se podía conseguir hasta su edición oficial en cd por parte de Garden of Delights.

Tras la publicación de su álbum debut, Missus Beastly sufrió varios cambios de formación, hasta que a finales de 1971 se separaron.
La nueva etapa de la banda comienza con el encuentro del flautista Friedemann Josch y el fantástico teclista Dieter Miekautsch ( Missing Link, Embryo) en Estambul. Juntos viajaron a Herford y convencieron a Oldemeier para que reformara el grupo, reclutando al saxofonista y flautista Jürgen Benz y al bajista Norbert Dömling (Blues Campaign), que en esos momentos tocaban en algunos clubs con Oldemeier. De esta manera, la nueva alineación comienza a funcionar de nuevo como Missus Beastly a finales de 1973. Su nuevo estilo es muy diferente al que conocíamos. Desaparecen las influencias del blues y la psicodelia, siendo sustituidos por un jazz rock directo, de tradición europea, con grooves muy marcados e hipnóticos, pero sin llegar al funk. La combinación de los dos saxos, las flautas, el protagonismo del bajo o la utilización del piano eléctrico en la potente sección rítmica, son algunos de los elementos que caracterizan esta nueva formación, que en algunos momentos puede recordarnos a Soft Machine, aunque en general el sonido de este quinteto es bastante personal.
El 25 de enero y el 18 de febrero de 1974 la banda es invitada a los estudio de la SWF en Baden Baden para grabar varios temas para su emisión en la radio. Estas sesiones servirían como entrenamiento para la grabación de su siguiente trabajo, y han sido publicadas recientemente por el sello Long Hair en el cd titulado “SWF-Session 1974” del que hablaremos más tarde.
Poco después Dieter Dierks lleva a la banda a sus estudios en Stommein y allí, prácticamente en directo y sin demasiados artificios, graban su segundo álbum, titulado igual que el primero, “Missus Beastly”, que sería publicado por el sello Nova en 1974. No fue una buena idea titular este nuevo trabajo con el mismo nombre que el anterior, ya que eso ha generado confusión desde el principio, por lo que mucha gente se refiere a este nuevo disco como “el del gorila”, debido a su llamativa portada, con la que el grupo no estaba conforme.


El disco se abre con “Julia” (3’54), con una excelente melodía de vientos, muy pegadiza, y un estupendo solo de piano que ocupa casi toda la pieza. Le sigue “20th Century Break” (5’02), cuya melodía también es difícil de olvidar, interpretada con los saxos sobre una inquieta base rítmica, y aderezada con dos buenos solos de saxo alto y piano eléctrico. Continuamos con “Geisha” (5’23), una maravilla con un ritmó hipnótico y un groove alucinante, con el piano eléctrico como parte de la sección rítmica. La flauta y el bajo resaltan  sobre todo lo demás. De forma misteriosa comienza“Vacuum Cleaner dance” (5’17), cuya cadencia nos atrapa gracias al teclado, el bajo y la flauta. Me encantan los dos solos de flauta y saxo alto. 
Otra de las características del nuevo sonido de Missus Beastly eran los juegos entre los dos saxos, y lo comprobamos en el tema que abría la segunda cara del disco original, “Paranoidl” (4’20), con una primera parte donde se mezcla el saxo alto y el soprano, y una segunda, con un ritmo de bajo muy marcado, sobre el que se desarrolla un precioso solo de saxo soprano, con apoyo del piano eléctrico. Le sigue “Fly Away” (7’46), con aires más improvisados, detalles de sintetizador, un buen solo de saxo alto y un ritmo muy elegante con mucho piano eléctrico. Para terminar, “Talle” (5’40), de una belleza y elegancia sobresalientes. Norbert Dömling coge la guitarra acústica para regalarnos una pieza donde destaca el pasaje de flauta y piano y el solo de saxo alto sobre una base llena de vida.
La edición en Cd que el sello Garden of Delights publicó en 2005 incluía cuatro tema extra. Tres de ellos están grabados en directo en Minden, Zur Grille, el 13 de abril de 1974 en formación de cuarteto, sin el teclista Dieter Miekautsch, por lo que el sonido es más crudo, notándose su ausencia sobretodo en “Paranoidl” (3’43). Las otras dos piezas son “Free Clinic” (6’42), con una melodía maravillosa y una primera parte más dispersa, improvisada, con la sección rítmica extremadamente potente y los dos saxos jugando sobre ella, y “Voodo Dance” (6’13), con unos preciosos aires étnicos. El cuarto tema extra, “Vloflutho” (5’00), es una improvisación de dos flautas interpretada en directo en el Open Air Concert Vlotho-Wintenberg”, en 1975, con una formación diferente.

Tras la publicación del disco, y como hemos anotado antes, Dieter Miekautsch deja la banda para unirse de nuevo a Embryo, y tras un tiempo tocando en formación de cuarteto, se unió al grupo el guitarrista Eddy Marron, que había tocado con Vita Nova y Dzyan. Con esta formación Missus Beastlytocaría el 2 de septiembre de 1974 en el Post Aula de Bremen, frente a 300 personas, para que Radio Bremen lo grabara profesionalmente y lo emitiese unos meses después. Esta fantástica actuación fue publicada por el sello Garden of Delights en 2006, y de ella hablaremos más tarde. Poco después, el baterista Lutz Oldemeier, único miembro original del grupo, es sustituido por  Butze Fischer, y Eddy Marron por el teclista Burkard Schmidl, siendo esta nueva formación la que participaría en el Open Air Concert Vlotho-Wintenberg”, en 1975, donde se grabó el último tema extra de la edición de Garden of Delights de su 2º trabajo, y la que grabaría su siguiente álbum “Dr. Aftershave and the Mixed-Pickels”.


Las sesiones de grabación tuvieron lugar a principios de 1976, y en ellas participaron varios colaboradores como Christian Buchard, Roman Bunka yMaria Archer de la banda Embryo,  el saxofonista Wolli Fümmer o el percusionista Raimund “Ömmes” Fuhrig.
 El disco comienza con “Miles All Along the Watchtower” (6’05), y en los primeros segundos descubrimos en el sonido de la banda una mayor influencia del funk, propia de la fusión de mediados de los ’70, con un potente bajo, buenas melodías de saxo, percusiones a lo Embryo, tocadas porRaimond Fuhrig Roman Bunka a la guitarra  y un bonito solo de piano eléctrico. Le sigue una elegante balada, “High Life” (4’41), compuesta porSchmidl, que firma buena parte de las piezas del disco, con los teclados como protagonistas, y Maria Archer prestando su voz. Con aires de jam sessión comienza “Morning Sun” (6’45), con buenos solos de saxo, guitarra, teclado y vibráfono (a  cargo del líder de Embryo, Christian Buchard), y un bonito final de saxo y teclado. El ambiente se vuelve más denso con “Guru For Sale” (5’15), con influencias de Mahavishnu Orchestra, con un bajo profundo, misteriosos detalles de piano eléctrico y percusión, y una imaginativa batería, creando una base sobre las que pasea el saxo libremente durante varios minutos, hasta que es interrumpido por un solo de bajo y otro de guitarra.
Los aires mediterráneos llegan con “La Plague de Patscha Menga” (5’19), con una solida base rítmica creada por el bajo, la batería y el piano eléctrico, y la flauta como protagonista. Las percusiones y el bajo toman el control  después, y escuchamos un buen solo de piano eléctrico y una melodía misteriosa interpretada con el saxo y la voz de Maria Archer tatareando. El funk vuelve con “Nothing Again” (10’02), tema repleto de cambios de ritmo, con texturas variadas y muchos detalles. Bonitos solos de guitarra acústica, de saxo,  de bajo ( sobre una hipnótica base de percusiones y piano eléctrico maravillosa), efectos electrónicos,….toda una joya de la fusión de la época. Continuamos con “Patscha Menga Underground” (3’40), con los saxos y las flautas jugueteando entre coloridas percusiones, y un final más jazzístico con piano. Y para terminar, “For Evi” (2’58), una bonita pieza para piano y bajo.

La edición en Cd publicada por el sello Garden of Delights en 2011 incluye dos temas extra, ambos compuestos por Burkard Schmidl. El primero es“Slow One” (6’55), grabado en directo en el festival de Vlotho en 1976, en la misma onda jazz-rockera, con sendos solos de piano eléctrico y saxo soprano, y la segunda es “For Flü” (7’28), grabada también en directo en el festival de Vlotho, pero en 1977, con mucho sintetizador y flauta. Aquí podemos escuchar una formación de transición que no llegó a grabar ningún disco, con Friedemann Josch (flauta y saxo), Burkard Schmidl (teclados), Matz Steinke (bajo) y Freddy Setz (batería).
Este álbum fue publicado en 1976 por el sello que la banda había creado poco antes debido a su enfado con Dieter Dierks y la discográfica Nova al haber utilizado para su segundo disco la portada del gorila. De esta manera se creó April, que después se convertiría en Schneeball. El problema radicaba en que Missus Beastly seguía vinculada por contrato a Dierks, así que cuando publicaron el disco utilizaron como nombre de la banda “Dr. Aftershave and the Mixed-Pickles”, añadiendo en una esquina la frase “For Missus Beastly”, como si de una dedicatoria se tratara. 

En los siguientes meses, la bandas sufrió varios cambios personal, siendo el más importante la marcha del bajista Norbert Dömling y del saxofonista y flautista Jürgen Benz. Al final, en 1978, cuando la banda entró en el estudio para grabar el que sería su último disco, “Space Guerrilla”, estaba formada por Friedemann Josch (saxo y flauta), Burkard Schmidl (teclados, percusión, voz), Locko Richter (bajo, violín) y Jan Zelinka (batería).


En su nuevo trabajo, Missus Beastly sigue haciendo jazz rock instrumental, con un menor peso del saxo, que practicamente no se utiliza para hacer solos, y un mayor dominio de la flauta. El bajo sigue teniendo un peso considerable, pero no tiene la profundidad que en los discos anteriores, y algunos sonidos de teclados son algo artificiales, algo que pasaba mucho en la fusión de finales de los ’70. De todas formas, aunque el sonido de la banda cada vez es menos original, este último disco es un buen álbum, con excelentes composiciones y momentos brillantes. Se abre con la pieza que le da nombre, “Space Guerrilla” (10’48), muy funky, con muchos cambios de ritmo, una parte central más psicodélica, algo misteriosa, y la flauta y los teclados como protagonistas. Un fantástico tema que da paso a “Guitar For Sale” (7’57), cuyo ambiente inicial nos recuerda a Soft Machine oNucleus, creando una base cálida y muy atractiva sobre la que se desarrolla un largo solo de sintetizador, arropado por alguna figura de flauta, y una sección rítmica rica e imaginativa. Tras un bonito final de piano acústico pasamos al tercer corte, “Rahsaan Roland Kirk” (2’50), dedicado al saxofonista y flautista norteamericano del mismo nombre, y que consiste en varias capas de flauta superpuestas, con un pegadizo groove. El funk regresa con “Fuzzy, Don’t Go to the Disco” (3’21), con un bajo muy marcado y donde destaca el sólo de violín que interpreta el mismo bajista, Locko Richter. Otra pieza propia de la fusión de la época, no tan interesante, es “Hoffmannstropfen” (6’04), muy rítmica, pero con una saxo y un teclado demasiado “ligero” para mi gusto, siendo lo mejor el solo de flauta. Le sigue “Cose Dola” (5’17), también muy blandita, pero el disco vuelve a mejorar con “For Flü” (6’57), de la que ya pudimos escuchar una versión grabada en directo en 1977 como tema extra de su anterior disco. Consiste en una especie de duelo entre los teclados y la flauta, que es mucho mejor cuando utilizan piano que cuando usan sintetizador, y que se desarrolla sobre ritmos cambiantes. Para terminar, “King Garlic” (6’40), un tema que al principio suena algo manido, con un piano acústico que desarrolla una melodía sobre una base lenta, algo hipnótica, pero que después adquiere interés cuando el ritmo de bajo y la atmósfera espacial creada por los teclados nos traen a la memoria a los Gong de Daevid Allen. En definitiva, un digno punto y final a la carrera de Missus Beastly, que debería haber sido reeditado en vinilo y en cd con temas extra por el sello Garden of Delights, tal y como ellos mismos anunciaron hace años, pero que por motivos desconocidos no ha llegado a ver la luz. 

Pero afortunadamente, gracias al trabajo de sellos alemanes como los citados Long Hair Garden of Delights, el artículo no termina aquí. Se han publicado dos Cds con grabaciones de archivo realmente buenas. El primero fue editado en 2006 por Garden of Delights bajo el título “Bremen 1974”, que como ya hemos comentado anteriormente recogía la actuación de la banda el 2 de septiembre de 1974 en el Post Aula de Bremen. Con el recién llegado Eddy Marron a la guitarra, Jurgen Benz al saxo alto y la flauta, Friedemann Josch al saxo soprano y la flauta, Norbert Dömling al bajo y Lutz Oldemeier a la batería, la banda ofreció un concierto repleto de improvisaciones y jazz rock de largos desarrollos, siendo este un Cd que nos muestra una faceta distinta de Missus Beastly.


Comienza con “Free Clinic” (27’31), tema de Dömling que ya conocíamos, en una versión mucho más corta, de los temas extra de la reedición en cd de su segundo álbum “Missus Beastly”. Un viaje apasionante, con muchos ritmos y partes diferentes, aires tribales, ambientes espaciales, fantásticos solos de flauta, guitarra, saxos, y sobretodo mucha libertad, mucho espacio y cantidades ingentes de imaginación. Uno de los mejores momentos de la discografía de la banda. Le sigue otra pieza del bajista Norbert Dömling, desconocida hasta el momento, “Green Girl” (9’12), que se basa en un ritmo constante que se va formando poco a poco, sobre el que los dos saxos crean una melodía pegadiza, siempre con la presencia de ruidos y efectos hechos con la guitarra, la voz, las percusiones,etc…, y donde destaca el bonito solo de saxo soprano. Para terminar, “Steel’s Electric” (9’40), una composición que Eddy Marron había hecho para su anterior banda, Dzyan, y en la que es bastante difícil encontrar una melodía principal definida, ya que se basa en la creación de atmósferas con la guitarra, las percusiones, la flauta,etc….Un final bastante “free” para un formidable Cd en directo que en su momento no hizo más que aumentar mi admiración por la banda.


El segundo Cd de archivo de la discografía de Missus Beastly fue publicado por Long Hair en 2012, bajo el título de “SWF-Session 1974”, que como también apuntamos anteriormente recoge los temas que el grupó registró el 25 de enero y el 18 de febrero de 1974 en los estudio de la SWF en Baden Baden. Hacía pocos meses que la banda se había reformado y ya tenían preparado la mayor parte del material que se utilizaría para la grabación de su segundo disco, así que estas sesiones les sirvieron como entrenamiento. De hecho, el repertorio consiste en versiones tempranas, muy parecidas en general, de las que poco después se grabarían para su álbum “Missus Beastly” de 1974. Así nos encontramos piezas como “Fly Away” (7’21)“Paranoidl”, que aparece bajo el nombre de “Simsalabim” (4’05),  “Talle” (4’45),  “Geisha” (5’15)“Julia” (3’27) o “Vacuum Cleaners Dance”, escondida tras el nombre de “Dauerwurst” (5’15). En el Cd encontramos también una versión de “Free Clinic” (4’02), muy diferente a las otras dos que conocemos, sin la melodía a la que solemos asociar el título, pero igual de buena, con un ambiente a lo Soft Machinemaravilloso, con mucho saxo y piano eléctrico; “Einmal Ist Keinmal” (3’45), un tema de Jurgen Benz muy funky y pegadizo, y tres composiciones del teclista Dieter Miekautsch, una solo para piano acústico, muy bonita, titulada “Song for Ann” (3'14), otra interpretada con piano eléctrico y acústico,“Space in the Place” (2’06) y la que cierra el disco, “Serenade to a Soul Sister” (3’41), un temazo con un ritmo fantástico de piano, bajo y batería, sobre el que se desarrollan solos de piano, flauta y saxo alto. Una extraordinaria manera de terminar un disco, y de finalizar este artículo, dedicado a una de las grandes bandas alemanas de los años ’70.

domingo, 20 de julio de 2014

OHO: "Okinawa" (Autoproducción, 1974)


Al escuchar el álbum debut de los norteamericanos OHO, volvemos a recordar la época en la que el “Rock Progresivo” no se consideraba un estilo sino una actitud. Ahora, esta etiqueta se utiliza en muchas ocasiones para definir a bandas cuyo sonido se centra en la música que hicieron otras formaciones muchos años atrás, sin aportar nada nuevo, lo que hace que oyentes como yo ya no se encuentren cómodos dentro de los límites de un género que no tendría que tenerlos. OHO llegaron tarde a la fiesta vanguardista de finales de los ’60, pero aún a principios de 1974, cuando se grabó “Okinawa”, hicieron gala de una libertad creativa, de una cultura musical, de una apertura estilística propia de sólo unos cuantos elegidos. Para mí escuchar este disco es una aventura, un viaje que te sorprende constantemente y que te deja pegado frente al equipo de música desde que comienza hasta que termina.

OHO se formó en Baltimore en 1973. El nombre se compone de las iniciales de los apellidos de los tres responsables de su creación, Mark O’Connor (teclados y voz), Steve Heck (bajo, guitarra y voz) y Joe O’Sullivan (guitarra, voz, piano,etc…). Sin ninguna intención de grabar nada, comenzaron a añadir a su música poemas y textos algo psicodélicos, e invitaron a unirse a la banda para las actuaciones en directo al vocalista Jay Grabosky (que ya había coincidido con O’Connor y O’Sullivan en proyectos como Quinn o Little Hans a principios de la década) y al baterista Larry Bright. Además, para la grabación de “Okinawa” en enero de 1974 contaron con la colaboración del vocalista de Orange Wedge, Greg Coulson, del baterista Raymond Indiana (que terminó grabando todas las baterías del disco), del saxofonista Gen Meros y de Boris McFinnie, dirigiendo la sección de metales. La edición original del disco en vinilo no fue publicada por ningún sello discográfico conocido, convirtiéndose en una de las primeras ediciones privadas y autoproducidas de la época. En 1995 el sello Little Wings of Refugees recuperó buena parte de las sesiones originales de la época, creando una obra de 73 minutos de duración, con 30 cortes repartidos en cuatro discos de 10 pulgadas, cuando el vinilo original sólo contaba con 15. En 2010 el disco fue reeditado en Cd por el sello Rockadrome, incluyendo las sesiones completas. El resultado es excepcional, y al escucharlo nos preguntamos como algunas de las mejores canciones quedaron inéditas hasta mediados de los ’90. La respuesta es simple. El vinilo tenía una limitación de tiempo y no era posible publicarlo en doble LP por cuestiones económicas.


¿Qué vamos a escuchar al reproducir el disco?. Pues una música difícil de catalogar. Beatles, Kinks, los primeros Pink Floyd, Kevin Ayers, Zappa, Captain Beefheart, Gentle Giant…..Rock, blues, jazz, folk, psicodelía…¡Rock Progresivo con mayúsculas!, porque ¿que puede ser más avanzado y rompedor que una concepción musical amplia, sin límites?. Nada de temas largos y grandes desarrollos instrumentales, sino muchas piezas cortas, repletas de contenido y cambios de registro. El público “progresivo” más clásico disfrutará de canciones como “ Hyphenate Ice-Less” (3’52), con muchos cambios de ritmo y una bonita parte vocal, con los teclados y la guitarra como protagonistas; “Hogshead” (5’50), también maravillosa, con aires a Gentle Giant, órganos psicodélicos, pianos trepidantes y una línea vocal muy teatral; “The Salient Sickle Sucker” (5’20), instrumentalmente sobresaliente, con Jay Grabosky cantando de maravilla sobre una base excelente de piano y mellotrón de Mark O’Connor; “Sorry” (3’18), con una combinación fantástica de teclados y guitarra, o la corta pero intensa “Gotta Write a Poem” (1’16), dramática y algo obsesiva.

También hay sitio para cortes más desenfadados, pero no por ello menos interesantes, como “Horse Remorse” (3’31) o “Fast Bananas” (2’53), ambas con arreglos de viento, “Ain’t Life Dumb” (2’24), que podía haber sido cantada por Kevin Ayers sin problemas,  o “The Insipid City of York” (2’58), que comienza de forma inocente, para después convertirse en un tema potente con un bonito solo de guitarra de Joe O’Sullivan. Este último también se atreve con el folk ácido y la psicodelia en dos cortes donde toca todos los instrumentos, “Manic Detective” (2’04) y “Last Dance” (0’59).


La influencia de Zappa y Captain Beefheart se hace patente en canciones como “A Frog For You” (2’31), con una letra muy en la onda de los Mothers de finales de los ’60, “Hairy Bag” (1’00), la preciosa “Lemon Flowers (2’12), o “The Continuing Story of Cragwheel the Corpse Pt. II” (6’18), uno de los mejores momentos del disco, con muchos cambios de ritmo, donde todos los músicos están increíbles.
Por último, destacar algunas melodías realmente conmovedoras, como la de “Pale Hippo” (1’49) o “The Plague” (4’10), una obra maestra donde O’Connor esta genial al piano, al órgano, al clave y al mellotrón; o la fuerza de canciones como “Duva” (3’03), con aires hardrockeros psico-progresivos, arreglos de viento y una parte vocal a lo Arthur Brown o Roger Chapman.

En definitiva, una joya de la música de estadounidense de los ’70 que no puede dejar indiferente a ningún amante de la buena música.
La banda siguió su trayectoria musical publicando  discos fantásticos como “Vitamin OHO” o “Dream of the Ridiculous Band”, que aún no han sido reeditados en Cd, pero esto es ya otra historia…….

Fran Macias

sábado, 14 de junio de 2014

Arco Iris: "Sudamerica o el Regreso de la Aurora" (1972)


Todo el mundo conoce mi debilidad por la “Opera Rock” y algunos musicales. La obra de la que voy a hablar en este artículo no es sólo una de las primeras óperas rock cantadas en castellano, junto a “La Biblia” (1971) o “Oh Perra Vida De Beto” (1972) de los también argentinos Vox Dei y Materia Gris, respectivamente, sino también uno de los mejores discos de la historia del rock de este país. Junto con bandas como Almendra, Manal o los citados Vox Dei, Arco Iris está considerado como un grupo pionero en el rock argentino, y sin duda, uno de los de mayor calidad, y de los que mejores discos han dejado como herencia. El guitarrista y vocalista Gustavo Santaolalla, el saxofonista, flautista y teclista de origen egipcio Ara Tokatlian, el bajista Guillermo Bodarampé y el baterista Horacio Gianello formaban esta curiosa banda que vivía en comuna, teniendo como líder espiritual y musa a una modelo ucraniana de padres acomodados, Dannais Winnycka, alias Dana, de la cual todos estaban enamorados. Hija de una psicóloga y un diplomático reconvertido en guía espiritual al vivir durante tres años en un monaterio tibetano, Dana dirigía la comuna de una forma muy “espiritual”, es decir, mucho yoga, pero nada de carne, alcohol, drogas, y lo peor de todo, nada de sexo (de hecho, años después Dana se casó con Tokatlian y ella misma reconocería que no gastaban demasiado tiempo y energias en actividad sexual).
Debutaron discográficamente en 1970, y “Sudamerica o el regreso de la Aurora” fue su tercer disco, y sin duda alguna, el más ambicioso hasta ese momento. Publicado en 1972 como doble vinilo (cada uno de ellos, un acto de la ópera), era realmente avanzado para el momento. La mezcla de elementos propios del folklore sudamericano con el rock, el jazz, el blues,etc…resultaba magistral, y si a eso le sumamos la calidez de las voces, el cuidado en los arreglos y la variedad instrumental, sólo podía dar como resultado una obra maestra. Tokatlian, además de tocar los saxos, la flauta y los teclados, utilizaba distintos instrumentos de viento tradicionales como el erkencho, el siku, la quena o el erke, además de cantar y tocar algunas percusiones. Santaolalla añadió a sus guitarras el charango, y destaca como el vocalista principal de la obra y como compositor de todos los textos y la música. Bordarampé utilizó tanto el bajo eléctrico como el contrabajo, además de añadir algunas voces y percusiones, y Gianello añadió percusiones variadas a su set de batería.


El disco comienza de una forma espectacular. Con más de 12 minutos de duración, “Obertura” es una pieza instrumental que musicalmente describe el nacimiento de Sudamérica, la aparición del hombre, la colonización y la decadencia que trae consigo, y el resurgimiento de los antiguos valores indígenas para llegar a la salvación, sobretodo espiritual. Es una pieza realmente “progresiva”, donde escuchamos rock, jazz, sonido Canterbury, folk,etc…y donde se resume , como buena ópera rock, algunos elementos musicales que se irán repitiendo a lo largo del disco, como el pasaje de “Iluminación” que es la primera melodía de saxo que Tokatlian interpreta, casi al empezar la pieza, y que supone, cada vez que aparece, uno de los mejores momentos de la obra. Tras esta maravilla, una bonita guitarra nos introduce en “La Canción de Nahuel”, que nos presenta a nuestro protagonista, un joven indio adoptado por el poderoso emperador en una de sus incursiones colonizadoras, y que aún criado entre el lujo del palacio, se da cuenta de la decadencia que le rodea, y añora su sencilla niñez en plena naturaleza. La bonita voz de Santaolalla pone las palabras en boca de Nahuel, arropado por una música elegante, de gran belleza, con bonitos solos de saxo, guitarra y órgano, y una sección rítmica sobria, pero muy presente. Un saxo apaciguador simboliza la presencia del pájaro en el siguiente corte, “Canto del Pájaro Dorado”, también interpretado por Santaolalla, y que sobre un fantástico ritmo de charango, guitarra y piano, con Tokatlian tocando dos saxos a la vez (un recurso que se utiliza bastante en el disco) , lo que nos recuerda mucho a Colosseum, hace despertar a Nahuel de su letargo para que tome las riendas de su vida. La paz inunda a Nahuel, que en “Viaje Astral” flota fuera de su cuerpo, sobre notas repletas de jazz, con la flauta y el piano acompañando la voz. De pronto ve a un anciano y comienza “El Tema del Maestro”, que sobre una base de guitarra acústica y flauta muy pastoral le dice a Nahuel que es el Elegido y que tiene que reunir a otras seís personas y marchar hacía la salvación. La narración esta seguida de una parte instrumental de órgano y guitarra de gran lirismo. “Iluminación” nos devuelve la impresionante y épica melodía de saxo con la que Tokatlian iniciaba el álbum, y refleja la toma de conciencia de Nahuel de su misión. Aires folk e influencias de bandas como Magna Carta llegan con “Hoy He Visto al Rey (Gira)”, una auténtica preciosidad acústica con una bella línea vocal donde Nahuel cuenta su experiencia con El Maestro. Después, Nahuel pide a la gente que le acompañe en su viaje en “Sigueme”, con un ritmo rockero y grandes arreglos de saxo, y sin pausa comienza “Tema de Negro”, con reminiscencias de canción protesta, donde un hombre de color, interpretado por Tokatlian, se apunta a la aventura. Los siguientes participantes son “Los Campesinos y el Viajero”. Con influencias colombianas, mezcladas con rock, tres campesinos, representados por la voz de Santaolalla,  descontentos con su situación, y un aventurero (Tokatlian) deciden acompañar también a Nahuel. Arropado con la guitarra y la flauta, Bordarampé representa a “El Estudioso”, el sexto participante en la aventura, y cuyo tema tiene un bonita parte instrumental final con el saxo como protagonista. Continuamos con “Oración de la Partida”, inicio del viaje representado por una maravillosa pieza instrumental, con flautas y guitarra acústica dominando el paisaje, y que por momentos me recuerda a Camel. Y para terminar el primer acto, Nahuel les da un mensaje a sus nuevos amigos en “Epílogo: Sálvense Ya”, una auténtica joya de corte acústico, de una sensibilidad extrema, con una parte vocal maravillosa.


El segundo acto se abre de forma pausada con “Recuerdo”. El Estudioso, en paz, rodeado de flautas, contrabajo y saxo, rememora a gente del pasado y a él mismo. Su optimismo e ilusión por lo que tiene que llegar es compartido por sus hermanos de travesía, como se refleja en “Canción de los Peregrinos”, uno de los momentos de más belleza del álbum. La parte vocal es maravillosa, los arreglos de saxo de una fuerza impresionante, los interludios de guitarra, ese aire tan argentino…todo es excepcional. Le sigue el “Tema de Amancay”, tatareada por Dana, la musa del grupo, y que representa mediante una bonita melodía la esperanza de Nahuel sobre la supervivencia de su amada Amancay, a la que se creía muerta. Nahuel sigue relatando sus anhelos en “Busco a Dios en Mi y en el Sol (Hombre)”, una de las mejores piezas del disco, prácticamente instrumental, de 17 minutos de duración, donde encontramos de todo, rock, folk, blues, jazz…, y donde podemos escuchar solos impresionantes de flauta, saxo, órgano, guitarra, batería y percusiones, sobre ritmos cambiantes que le dan a todo el tema un aire muy “progresivo”. Poco después, El Viajero comienza a aburrirse y abandona el viaje en “Deserción del Viajero”, una pieza muy corta seguida de “La Duda de los Campesinos”, con una bonita parte vocal donde los campesinos también piensan en abandonar. Me encanta la parte instrumental de saxo y guitarra. Avisaros que en el Cd de Aroma Records, estos dos últimos temas están unidos en el corte 5 del segundo volumen, aunque en los créditos aparecen por separado. Esto hace que a partir de aquí los cortes no se correspondan con los títulos, aunque eso es algo que a nosotros no nos afecta, ya que yo lo estoy comentando como si del vinilo original se tratara. Las dudas de los campesinos se resuelven gracias a la revelación de El Negro en “El Aliento de Dios”, donde destaca un precioso órgano y buenos juegos vocales. Mientras, El Viajero vuelve a la ciudad y le revela al emperador los planes de Nahuel en “El Viajero Delata a los Peregrinos”, una pieza instrumental que nos trae a la memoria otra gran ópera rock, “Jesucristo Superstar”. El emperador manda a sus tropas para detener a los peregrinos (“Persecución de los Peregrinos”) y para representarlo musicalmente se utiliza un riff duro de guitarra al más puro estilo de los ’70, con acompañamiento de saxo y dos solos de guitarra simultáneos, como hacían en la época Wishbone Ash. Dos peregrinos mueren y otro es atrapado, pero de pronto aparece el pájaro dorado y le indica a Nahuel por donde escapar. “Viaje por la Galerias Subterraneas” nos ofrece una de las melodías más bonitas del disco, interpretada con el charango, que es todavía mejor al combinarse con el saxo e introducir las influencias de la música andina. Una fusión perfecta, que llega a su momento álgido en “Salida al Inmenso Lago-Iluminación”, donde la excelente melodía de Tokatlian al saxo ya clásica a estas alturas, marca el final del viaje y el reencuentro con Amancay y el Maestro.  En “Reencuentro con Amancay-Oremos” vuelven los aires pastorales, con la guitarra y la flauta como protagonistas. Más elegidos se unen a Nahuel y los peregrinos para descubrir el nuevo paraíso terrenal. En el vinilo había un tema corto donde el Maestro hacía una pequeña narración y les dejaba a los elegidos un arco iris como símbolo de la Nueva Era que comenzaba, pero en el Cd estos 45 segundos no están. Yo no tengo el vinilo original, pero me parece recordar que esta locución existía, y de hecho, en el libreto del Cd si aparece. Para terminar, todo un himno, “Epílogo:Sudamerica”, una canción maravillosa, un final apoteósico donde Nahuel y los peregrinos hablan de una nueva Sudamerica que vive en paz y en armonía con la naturaleza.
Arco Iris publicarían después más discos excepcionales con diferentes formaciones, como “Agitor Lucens V” o “Los Elementales”, por ejemplo, pero ninguno tan grande como este. Una verdadera joya.

sábado, 17 de mayo de 2014

Sinouj: "La Fiche" (Autoproducción, 2014)


Cuando comenzó a grabarse el tercer disco de Sinouj, “La Fiche”, dudaba que esta banda multi cultural, afincada en Madrid, pudiese mejorar su impresionante anterior trabajo, “Were” (2012), pero afortunadamente me equivocaba. Liderados por el saxofonista y compositor Pablo Hernández, este quinteto ha publicado uno de los mejores discos que se han hecho en nuestro país en los últimos años. “La Fiche” trasciende estilos y se revela como una obra compacta, viva, que sin perder un ápice de autenticidad, puede llegar a un público variado.
Por un lado, las líneas de bajo de Javier Geras, reforzadas por el piano eléctrico de Sergio Salvi dotan a las composiciones de un carácter “espacial”, propio de las músicas “progresivas” de los ’70, a la vez que los teclados y la utilización de efectos electrónicos, junto con la sección rítmica de Javier y el baterista Akin Onasanya, y el saxo de Pablo, nos trasladan a los clubs ingleses donde se escucha jazz actual con influencias del Trip Hop o el Drum’n bass. Esta fusión de elementos añejos y actuales, junto con las influencias de la música mediterránea, árabe, africana,etc.., representadas en gran medida por el violín de Larbi Sassi, las flautas de invitados de lujo como Jorge Pardo, Javier Paxariño y Emilse Batarlay, y las percusiones de Niraj Singh, hacen de Sinouj y de “La Fiche” algo muy original y apasionante. Música repleta de matices, con momentos de gran belleza y elegancia, junto con otros llenos de energía y pasión.


El disco está compuesto por 8 piezas, a cual mejor. Desde los aires cósmico-étnicos del tema que abre el álbum, “Indica”, con una preciosa melodía de saxo, violín y flauta, y buenos solos de Larbi y Pablo, hasta el que lo cierra, “Flashback”, moderna, funky, casi bailable, con Javier Paxariño haciendo un trabajo excepcional con la flauta, enfrentándose al saxo, con solos de todos los miembros y muchos efectos electrónicos, pasando por la belleza sobrecogedora de “Ouahdub”, de aires reggae, como el título indica, con un gran trabajo de Larbi tanto al violín como la voz y de Jorge Pardo a las flautas, y un precioso solo de piano eléctrico, acompañado por el saxo y la flauta. Mencion especial merecen piezas como “Tunisian Winter”, con una base grave, oscura, solemne, sobre la que resalta una preciosa melodía de violín y saxo, destacando el solo de Larbi y la inquieta batería de Akin; “La Fiche”, que cuenta con una parte vocal excepcional, interpretada por Alana Sinkëy, y que me recuerda a algunos temas de Nostalgia 77. Las partes instrumentales son casi “progresivas” y me encanta el pausado solo de saxo alto de Pablo, que desemboca en otro maravilloso de violín; y “Lavapies”, una verdadera maravilla de aires judíos, con una de las mejores melodías que ha compuesto Pablo, y donde todos están fantásticos, aunque destaca el violín de Larbi. El disco se completa con “Onze”, una pieza de jazz con los saxos de Pablo y Ariel Bringuez como protagonista, arropado por el piano eléctrico y los efectos electrónicos de Sergio y las excelentes percusiones de Niraj Singh, y “The Natonal Anthem”, una curiosa versión del tema del mismo nombre de Radiohead, cantada por Alana,  con una parte instrumental de violín, saxo y flauta algo paranoica que me encanta.

En definitiva, un álbum excepcional, que vuelve a poner de relieve, y sé que me repito mucho, el gran momento creativo por el que pasa nuestro país, en campos como el rock progresivo, el jazz, y música afines. ¡Escuchadlo bien, no os arrepentiréis!.

Francisco Macias

sábado, 26 de abril de 2014

Frank Zappa: "Roxy By Proxy" (2014)


Zappa terminó 1973 con una gira de mes y medio por los Estados Unidos. Jean Luc Ponty e Ian Underwood ya no estaban en la formación, y habían sido sustituidos por Napoleon Murphy Brock, al que Zappa descubrió en un club en Hawai liderando una banda de versiones de soul, y por un segundo baterista, Chester Thompson. De esta manera , la banda quedó compuesta de la siguiente forma:

-Frank Zappa: guitarra y voz
-Napoleon Murphy Brock: saxo tenor, flauta  y voz
-George Duke: teclados y voz
-Bruce Fowler: trombón
-Ruth Underwood: percusión
-Tom Fowler: bajo
-Ralph Humphrey: batería
-Chester Thompson: batería


Incluidos en esta gira están los famosos conciertos que la banda dió entre el 8 y el 10 de diciembre en el Roxy de Los Angeles. Varias de los temas interpretados en estas actuaciones fueron incluidos en el disco “Roxy & Elsewhere” (1974), y ahora, como adelanto del esperado DVD que los recoja en imágenes, la familia Zappa publica “Roxy By Proxy”, donde podemos escuchar más momentos mágicos de  las noches del 9 y el 10 de diciembre.

La formación que toca en este disco, más Jeff Simmons, en febrero de 1974

Tras la típica introducción, escuchamos una versión de “Inca Roads” (8’21) bastante diferente a la que en 1975 aparecería en el álbum “One Size Fits All”. La primera parte vocal, interpretada por George Duke, es más lenta, al más puro estilo “crooner”, y los siguientes segmentos también van a un ritmo más pausado, destacando la fantástica línea de bajo de Tom Fowler (en todo el disco se le escucha muy bien), las percusiones de Ruth, y los solos de piano eléctrico y trombón. No hay solo de guitarra aún. Continua con “Penguin In Bondage” (5’52), composición que ya era interpretada con la anterior formación, con Ponty e Ian Underwood, en una versión similar a la de “Roxy & Elsewhere”, con un solo de guitarra distinto. Le sigue una especie de mini-suite con la percusión como protagonista, formada por tres piezas. La primera es “T’Mershi Duween” (1’55), una joya de aires contemporáneos con Ruth, Chester y Ralph como protagonistas, que posteriormente sería interpretada en casi todas las giras de 1974 y 1975. La segunda es  “Dog Breath Variations/Uncle Meat” (4’13), todo un clásico del repertorio de Zappa desde 1967 hasta 1975, en una línea similar, y la tercera “RDNZL” (5’27), compleja composición ideada para el lucimiento de los solistas, que ya era interpretada con la formación con anterior, y que es una auténtica maravilla. Me encantan los solos de trombón, guitarra, saxo y sintetizador.
Continuamos con otro bloque de piezas que conocemos bien, tanto de “Roxy and Elsewhere”, como de el segundo volumen de “The Road Tapes”, que comienza con una bonita y diferente versión de “Village of the Sun” (3’21), la compleja y alucinante “Echidna’sArf (Of You)” (4’00), y “Don’t You Ever Wash That Thing” (6’59), que contiene uno de los mejores solos de trombón del disco, y otro muy bonito de piano eléctrico. Sin pausa, comienza un solo de baterías y percusión,  “Cheepnis-Percussion” (3’53), que se convierte en “Cheepnis” (3’35), pieza totalmente nueva en estas actuaciones, en una versión diferente a la de “Roxy & Elsewhere”, sin la introducción hablada y muy bien cantada por Napoleon.
Otra de las grandes joyas de los conciertos de esta época era “Dupree’s Paradise” (15’12), con una larga introducción improvisada a cargo de George Duke, con una sección rítmica realmente funky. Maravillosos los solos de flauta, bajo (en el que Fowler toca una parte de “Montana”, con la ayuda de Ruth), y naturalmente, de guitarra. Para terminar, un “Medley”, con “King Kong/Chunga’s Revenge/Mr. Green Genes” (9’13). Ruth Underwood comenta en las notas del Cd que aunque este tipo de mezclas, donde temas diferentes se unifican en una misma tonalidad, métrica y tiempo, pueden perder su carácter distintivo, hay otros aspectos, como la energía o los solos, que lo compensan, y estoy totalmente de acuerdo con ella. La fuerza que esta pieza de piezas tiene, los solos de trombón, sintetizador y guitarra, la naturalidad con la que los diferentes extractos se unen….¡Impresionante!.

En definitiva, otra joya de la discografía aún creciente de Zappa. Es fantástico comprobar a través de discos no oficiales como "In Basle and Elsewhere" o "Unmitigated Audacity" (oficializado en la serie "Beat the Boots"), la evolución de los temas que escuchamos aquí, durante todo el año ’74, hasta llegar a los conciertos de Helsinki de septiembre de este mismo año editados el segundo volumen de la serie “You Can’t Do That On Stage Anymore”, donde esta misma formación, sin Bruce Fowler ni Ralph Humphrey, interpretan la mayor parte de este repertorio con  más seguridad y más rápido.
Pata terminar, destacar dos aspectos que ya he esbozado antes. El primero, lo bien que se escuchan las líneas de bajo de Tom Fowler en todo el disco. Realmente, no sé si se escuchan mas o si yo les he prestado más atención, pero me han encantado. La segunda, el impresionante trabajo que ha hecho Ruth Underwood en el libreto que acompaña al Cd, de 32 páginas, hablando de cada pieza extensamente y compartiendo sus vivencias con Zappa. Gracias a ella, que fue uno de los miembros más importantes de la banda en aquella época (la importancia que el Maestro le dio siempre a los vibráfonos y las percusiones fue enorme), esta edición tiene uno de los mejores libros de las que ha publicado la familia Zappa.

Fran Macias